Un mundo sin estadísticas | La Prensa Panamá


Hoy es un día normal, donde no sé cuántas veces me rasuro, cuántas cucharadas de café necesita mi cafetera, ni mucho menos cuánto tiempo necesito para llegar a mi trabajo. Al llegar allí, acordamos que la estrategia del negocio se hará por instinto y nadie se opone. En la hora de almuerzo, vamos al restaurante más cercano y la mesera nos pregunta “¿lo de siempre?” Todos quedamos atónitos de una pregunta tan rara y pedimos cualquier cosa del menú. Mientras comemos, vemos las noticias que informan de accidentes, enfermedades, políticos que explican qué hace falta en el mundo, pero no saben qué es. Hablan personas que cuidan la salud, los que juegan con pelotas, los que cocinan y los que mandan en el país.

Así de raro sería un día sin estadísticas.

Las estadísticas son la forma numérica y visual con que entendemos nuestro entorno. Podemos identificar patrones de conducta, salud y enfermedad, distribución de recursos. Incluso un niño sabe de manera natural cuáles son su pizza y su parque favorito, según la cantidad de veces que lo visita.

Yo les confieso que, como médico epidemiólogo, las estadísticas nunca me gustaron. Eso cambió cuando un grupo de amigos me invitó a participar en una investigación en Loma Cová. Allí, un gran maestro de las enfermedades infecciosas nos enseñó a identificar patrones de salud en la comunidad. Un proyecto pequeño cambió mi visión de la medicina, y todavía sigo aprendiendo en el campo.

Ahora es mucho más sexy que hace unos años. Usamos software avanzado, escribimos nuestros códigos, automatizamos procesos estadísticos, compilamos datos usando protocolos de computadora que extraen, transportan y cargan los datos en bases de datos mientras todos duermen. Y todo esto se hace con equipos multidisciplinarios. Es una carrera cambiante, estimulante, donde todos los días son diferentes.

Las aplicaciones de la estadística en todos los campos del saber y el hacer son infinitas. Por eso, celebremos el Día Mundial de las Estadísticas. Ocurre cada 5 años y en nuestras vidas lo veremos 15.6 veces.

El autor es médico epidemiólogo, investigador en salud pública y miembro de Ciencia en Panamá



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