Un gran congreso virtual | La Prensa Panamá


Un gran congreso nacional e internacional, virtual, con grandes temas relevantes, celebró la Sociedad Panameña de Obstetricia y Ginecología (SPOG) y nos honran con uno de los salones, en donde una vidriera resalta el nombre de nuestro querido esposo, doctor en perinatología moderna por excelencia, Luis Felipe Bernett.

Parece que al rendir homenaje póstumo a una víctima del coronavirus la vida no se normaliza y no es así; tenemos meses de estar confinados, encerrados y, de pronto, un mal nos aqueja, hay que salir con mascarillas y con un temor muy grande a buscarle solución expedita a nuestro malestar físico o mental. Sin embargo, no podemos exponernos a provocar y distraer al personal de la salud que ha estado muy ocupado en sanar a sus enfermos y hasta expuestos a contraer el virus ya coronado mundialmente. El virus que nos tapó la boca.

El mayor regalo del tapabocas es que nos ha enseñado a conocer que podemos ser amos del tiempo. A pensar antes de actuar y a apreciar la risa que, con él, con la mascarilla, ha quedado atrapada. En el silencio y la quietud podemos salir fuera de los límites del tiempo y conocer sus tres facetas: el pasado, el presente y el futuro. No sólo nuestra propia historia, sino la historia del mundo entero. En la calma y el silencio, llegamos a comprender la gran y decisiva verdad del tiempo. El tiempo corre por delante…Quizás sentimos que el tiempo nos controla, que nos persigue. Decimos que no tenemos tiempo para hacer lo que queremos hacer. “Si tuviera tiempo…” Sin embargo, cada hora se da a cada uno en igual medida. Si elegimos, podemos decir: “crearé tiempo”. Podemos ser los amos del tiempo, no sus esclavos. Podemos decir: “el tiempo es mi posesión personal, que me puede traer abundancia”.

En todo el país, el Congreso de Obstetricia y Ginecología se conectó para brindar sus recientes estudios e investigaciones, y establecer normas internacionales que aparecen con el uso de nuevas tecnologías para la mujer. Los temas además nos pueden beneficiar mediante nuestro buen uso del tiempo, si tomamos conciencia de su verdadero valor. La Sociedad Panameña de Obstetricia y Ginecología está a la vanguardia de la población de infantes que están naciendo conjuntamente con la enfermedad del virus. Las madres siguen embarazadas y, por tanto, la población crece. Hay incertidumbre en los hogares, ya que los problemas conductuales se acrecientan en los infantes y en los adolescentes.

De las manecillas del reloj, vemos como los minutos y horas avanzan; cómo los días se convierten en noches y de vuelta en días nuevamente; experimentamos cómo se mueve el tiempo. El tiempo siempre nos ha dicho que se mueve en círculos. Ahora nos dice que el tiempo está volando. Y nosotros todavía estamos caminando, tropezando. El tiempo, nos hace señales para que lo alcancemos. El confinamiento y el número de fallecidos es increíblemente parejo. No solo para la senectud. Para la juventud también, ya que los cambios educativos se hacen cada vez más virtuales. Hay temor.

No comprendemos cómo funciona el tiempo en este año gemelo 2020, buscamos cosas temporales, cosas encerradas en el tiempo –posesiones y posición, nombre y fama, relaciones y apegos–. Las cosas temporales pasarán, a medida que el tiempo pasa. Dios nos susurra en un oído: “¿qué estás haciendo?” Y el tiempo nos llama por el otro oído: “soy tu tiempo y estoy volando…” Las reflexiones abundan en sus diferentes plataformas a través de la computadora, el teléfono celular y las redes sociales.

El tiempo sólo se mueve hacia delante. Dejemos el pasado atrás. Sin embargo, a menudo nos olvidamos de avanzar hacia adelante, fuera del pasado. Las decepciones, las cosas que hubieran podido ser, los viejos sufrimientos se amontonan en nuestra conciencia. Acumulamos archivos de viejos recuerdos, volviendo a veces a abrir uno, y a veces otro. Liberarnos es desconectar en un segundo nuestras mentes de estos viejos archivos polvorientos. La compasión de Dios nos ayuda a tratar con el pasado.

Lectores y lectoras: podemos aceptar un consejo del tiempo: deja el pasado allí, donde pertenece… en el pasado. Incluso, cuando nos liberamos de la atadura del tiempo pasado, podemos crear cadenas imaginarias en el futuro. No podemos disfrutar de la satisfacción en el presente cuando perseguimos nuestro siguiente deseo. Decimos: “Seré feliz cuando…” “Si simplemente…” El miedo y nuestras falsas premoniciones nos roban nuestra felicidad del presente. Con fe y esfuerzo determinado podemos hacer cambios en el presente que da forma a nuestro futuro. Agradecemos el noble gesto de resaltar el tiempo vivido por el doctor Luis Felipe Bernett y sus aportes extraordinarios, dejando huellas inolvidables en la sociedad médica y en el tiempo de los avances tecnológicos que le tocó vivir en su abnegada profesión. “Todo niño tiene derecho de nacer bien”, fue su lema plasmado en la Sociedad Panameña de Perinatología, que él fundó.

El futuro es una casa que construimos hoy, pero en la que no podemos vivir hasta mañana. El amor de Dios nos da coraje para vernos a nosotros mismos claramente y para cambiarnos ahora, porque es la época de la enfermedad del coronavirus, de la llegada del tapabocas en tiempos de la pandemia y de un gran Congreso Virtual de SPOG, para bien de la sociedad femenina que lo amerita. ¡Gracias por su tiempo!

La autora es educadora



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