Un conmovido Francisco celebró la Vigilia Pascual en Roma



El Papa realizó la tradicional ceremonia de la Cirio en la Monumento de San Pedro y Crónica estuvo ahí para contarte todos los detalles. A la voz de tenores y sopranos, la luz de Cristo llegó a los corazones de cientos de fieles que se acercaron a Ciudad del Vaticano.

Por Alicia Barrios

Enviada peculiar en Roma

abarrios@cronica.com.ar

Roma vivió su vela Pascual. Una oscuridad Santa. En San Pedro, a cada uno de los fieles les entregaban una vela. La ceremonia de la Cirio. La Monumento permanece a oscuras. El diácono, con voz de querube, canta: lumen Christi ( luz de Cristo). Entra Francisco con el cirio Pascual encendido. Se prostitución de un velón espesor de la importancia de una persona y de inmediato comienzan a producirse ese fuego a los peregrinos. Por unos minutos esa es la única iluminación y se siente la presencia de Cristo. De pronto se encienden todas las luces. Se celebra en ese acto la resurrección. “Spegono la brasa” (apaga la vela), es la indicación. Las voces de sopranos, tenores, acompañan la ceremonia.

Francisco, es melomano, ama la música. Lo mejor para él. Tiene para esto un pabellón finísimo que no tiene para entonar. Por eso nunca cantó en las misas. Ahora, menos. La masa sigue al pie de la grafema al Papa y lloran. Francisco limpia los corazones, conmueve. Aspira los dolores. Sana. Los sábados de vela con él, en Roma o Buenos Aires, siempre son la oportunidad para retornar a emanar como una persona nueva. Toca los corazones. Es mímico. Deje con voz pausada, conmovido y todos lo entienden.

Un millón de peregrinos, que llegan a la haber italiana, desde distintos puntos, basílicas, lo siguen por las pantallas. No importa la ciudadanía, el idioma, lo comprenden. Lo oyen con atención no importa si hablan chino, japonés o árabe. él les llega. 

Santoral mediante, la retahíla a todos los Santos nombrando  uno por uno, la siguen en todo el mundo y es cantada. Es así: San José, ora pronobis( ruega por nosotros). Ese es otro momento emotivo. La concentración de los presentes durante casi tres horas es deseable para cualquier conductor de radiodifusión y televisión que no sabe qué inventar para que la masa no se aburra. 

Confusión de brasa

La tradición de la luz de Cristo nace en los sábados de vela Pascual. Cada peregrino que enciende una vela en esa oscuridad cuando llega a su casa, enciende y apaga otras para que les duren todo el año. Cada novena a un santo, promesa o acto de gracias se enciende con esa brasa. Los que lo prueban dicen que no equivocación nunca.




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