Ultrasonido: lo último para tratar párkinson, tumor cerebral, cáncer de próstata… y hasta alzhéimer


Una máquina de ultrasonido —similar a las que se utilizan para las resonancias magnéticas— con un casco que hace que toda la enegía se focalice en el cerebro, un par de ordenadores y un equipo de neurocirujanos y técnicos. Eso es lo que, antes, se necesita para que una persona con párkinson deje de temblar. Este lunes es el Día Mundial de esta enfermedad y detrás está el minucioso trabajo de unas 30 personas que ya han tratado, en Madrid, con Ultrasonido Focalizado de Entrada Intensidad (HIFU, por sus siglas en inglés) a 50 pacientes en poco más de año y medio. 

Hacemos una herida en el cerebro para que no pueda establecerse la conexión que hace que el paciente tiembleEntre tres y cuatro horas es el tiempo que el enfermo ha de estar tumbado, inmóvil, conectado a un montón de cables e interactuando —plenamente consciente— con el neurocirujano para que este pueda alcanzar al punto exacto que provoca su dolencia.

“Mediante imágenes de resonancia se localiza la estructura del cuerpo sobre la que se quiere impactar y en ese punto se hacen confluir los haces de ultrasonido del transductor (más de 1000) para eliminar los tejidos patológicos que están provocando una enfermedad”, explica a 20minutos Raúl Martínez. Es uno de los neurólogos que integran el equipo dirigido por el doctor José Obeso, director del Centro Integral en Neurociencias (Cinac) HM, en Móstoles (Madrid).

En este centro son especialistas en tratar con HIFU el párkinson y el temblor esencial, que “es la enfermedad del movimiento más frecuente: la sufre un 5% de la población”, señala Martínez.

Para ello, localizan los “nucleos malfuncionantes” que originan el temblor discapacitante, liberan energía sobre ellos y los “queman” para impedir que la conexión fluya. Es proponer, “hacemos una herida en su cerebro, lo dañamos para que no pueda establecerse la conexión que hace que el paciente tiemble y vamos comprobando, según se sienta el mismo, que todo va admisiblemente”, matiza.

Durante la intervención, que solo se realiza en uno de los dos lados del cerebro porque “intervenir en los dos no garantiza que todo vaya a salir admisiblemente”, unas nueve expertos se comunican en inglés y controlan que todo vaya sobre ruedas a través de los ordenadores que hay del otro flanco del cristal, que separa la cabina de radiación con el resto de la sala.

Cada poco tiempo los doctores entran a comprobar el estado del paciente y le van haciendo varias pruebas para ver cómo avanzan sus temblores: estirando sus brazos, con una botella, una chuchara, boli y papel… Si perciben que poco va mal pueden retroceder o “hacer una readaptación de la trayectoria“. Por este motivo —según el neurólogo— “el Ultrasonido es un método mucho más controlado que una cirugía”. 

El ultrasonido es un método mucho más controlado que una cirugíaOtra de las ventajas es que tiene nula invasividad: no necesita hacer incisión ni posoperatorio, el paciente se va al día ulterior a su casa y tiene sensación inmediato. Pasado el tiempo de la intervención, “su calidad de vida prosperidad muchísimo y el unico peligro que hay es que puedan retornar los temblores, pero si está admisiblemente realizado el tratamiento no tiene por qué retornar nunca“, declara y añade el neurólogo: “Es un método muy seguro y a malas (en pocos casos) el paciente se queda como está” porque “empeorar no va a empeorar”, aunque tiene que concienciarse de que “no cura”.

“En el caso de temblores no degenerativos, transmitido que la enfermedad no evoluciona sí podríamos charlar de curación ya que el temblor puede salir a desaparecer y no retornar. En la enfermedad de Parkinson insólito de mejorar los síntomas creemos que podría tener un sensación enlenteciendo la progresión”, matiza.

¿Y cuáles son sus desventajas o mercadería secundarios? Los pacientes puede presentarse inestabilidad, alteraciones sensitivas o cariño, pero son generalmente transitorias ya que están causadas por la inflamación que rodea a la pequeña “quemadura” que se ha realizado en el interior del cerebro y que desaparece en pocas semanas.

Sólo dos centros en España

Ya es una sinceridad que el HIFU actúa contra el párkinson y está probada su gran operatividad en tratamientos contra el temblor en todo el mundo. En España lleva poco más de dos abriles implantado y el HM de Móstoles es uno de los dos únicos hospitales que realizan esta terapia en nuestro país y solo hay 24 en todo el mundo. Comenzaron a ejecutarla en junio de 2015, unos meses luego que el Centro Médico Diagnosis Alomar en Barcelona, pero ya están batiendo récords: han tratado a casi 50 pacientes.

El único inconveniente es el precio: cada intervención cuesta entre 18.000 y 20.000 euros “porque solo el transductor de la máquina vale medio millón” y “en la mayoría de los casos no entra en el interior del seguro privado”, declara Martínez. Por ello, la inventario de dilación es prácticamente nula y las personas que pueden permitírselo llegan a la consulta, se hacen el estudio previo y, si todo va admisiblemente, son intervenidos cuanto antaño: “Un paciente puede salir hoy y ser intervenido mañana. Por ejemplo, entre abril y mayo tratamos a 10″.

Cualquier tipo de persona con temblor o enfermedad de Parkinson que no estén admisiblemente controlados con la prescripción y que sus síntomas les supongan una discapacidad o un agravamiento de su calidad de vida es apta para cobrar este tratamiento. “Es un temblor que no es doloroso sino que es un impedimento físico“.

La empresa que comercializa esta técnica es de Israel, el primer tratamiento que se hizo fue en Zurich (Suiza), pero el especie que más ha publicado y que es más visible está en Virginia (Estados Unidos). Así, en todo el mundo se ha tratado a unas 500 personas, aproximadamente.

Contra tumores cerebrales, de próstata, matriz… o el alzhéimer

Este es otro ejemplo más de cómo la tecnología va avanzando en el ámbito de la medicina y va ganando ámbito a la intervención humana directa. Sin escazes de incisiones y sin cirugía, esta técnica se puede utilizar asimismo para el tratamiento de enfermedades como tumores cerebrales, cáncer de próstata o miomas uterinos e, incluso, “podría mejorar algunos aspectos de la enfermedad de Alzheimer“, según el doctor Martínez.

Podría aplicarse en tumores inoperables por difícil entrada Todo ello se debe a “su desprecio invasividad y seguridad”. “Podría aplicarse en tumores (cerebrales) inoperables por difícil entrada o muy iniciales para evitar su progresión” y, en este sentido, existen dos acercamientos: “enfadar el tejido tumoral antaño de que crezca o ejecutar con ultrasonido de desprecio intensidad para cascar la barrera hematoencefálica  —que separa los vasos sanguíneos del cerebro—”.

Con la segunda opción los fármacos penetrarían más fácilmente en el cerebro y el sensación de la quimioterapia podría ser hasta del 80%. Encima, solo se vería afectada la parte del cerebro impactada.

Síguenos en Facebook para estar informado de la última hora:



MÁS INFORMACIÓN


¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook
%d bloggers like this: