Tasa de mortalidad infantil crece en los últimos tres años


Reducir la mortalidad en menores de cinco años y poner fin a las muertes neonatales son dos metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una iniciativa impulsada por Naciones Unidas desde hace cinco años.

Panamá ha cumplido parcialmente la meta; sin embargo, en los últimos tres años, la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años por mil habitantes de esa edad y la tasa de mortalidad neonatal, han aumentado.

Las cifras publicadas recientemente en el informe voluntario de los ODS Libre de pobreza y desigualdad: La sexta frontera muestran que la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años por cada mil menores de edad aumentó 9.3%, entre 2015 y 2018.

La tasa pasó de 16.2 en 2015 a 17.7 en 2018.

“En 2018, ocurrieron mil 361 defunciones, con un aumento de 130 nuevas defunciones en el tiempo transcurrido entre estos años”, indica el documento.

El 47.6% de las defunciones ocurridas en 2018 tiene su origen en malformaciones congénitas, ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias, enfermedades del sistema respiratorio y enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas.

La meta de los ODS indica que se debe tener una tasa de mortalidad de niños menores de cinco años de 25 por cada mil nacidos vivos. Aunque el país está por debajo de esa cifra, hay regiones en que está por encima, mostrando la realidad en provincias y comarcas.

De hecho, las tasas más altas por mil nacidos vivos se registraron en 2018, en Bocas del Toro (30.6), la comarca Ngäbe Buglé (26.8) y Darién (24.2); cabe acotar que, además de tener un alto porcentaje de población rural, también poseen un alto porcentaje de población indígena en condiciones de pobreza multidimensional.

Mientras, las tasas más bajas se registraron en la provincia de Herrera (8.6), Los Santos (10.1) y Veraguas (12.9%). (Ver mapa adjunto).

Mapa.

Muerte neonatal

Los datos de muertes neonatales indican un incremento en la tasa de mortalidad de los menores de un año en el período en estudio, al pasar de 7.2 (548 defunciones) por mil nacidos vivos en 2015, a 8.6 (661 defunciones) por mil nacidos vivos en 2018. Es decir, que la tasa creció 19.4%, lo que representa 10.1% más que la muertes de niños menores de cinco años.

A nivel de las provincias se observan distintas magnitudes, fluctuando para 2018 entre 4.3 por mil nacidos vivos en Herrera y 13.7 por mil nacidos vivos en Darién. En el primer caso continúa con un descenso significativo en comparación con 2015, cuando la tasa era de 9.3; mientras que en el segundo caso, la situación es inversa: el indicador registraba 2.9 por mil nacidos vivos, lo que evidencia la necesidad de implementar programas más agresivos que garanticen el control de la mujer durante el embarazo.

La tasa ideal que propone Naciones Unidas es de 12 muertes por cada mil nacidos vivos, y hay regiones del país sin lograr esa tasa.

En resumen, el informe plantea que las diferencias de la mortalidad infantil varían dependiendo de las provincias, y que a nivel general está en aumento.

El documento fue elaborado con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo y fue procesado por un equipo de técnicos de la Secretaría Técnica del Gabinete Social, Naciones Unidas y la misión multisectorial del Gabinete Social.

Tareas pendientes

Jorge Luis Prosperi, especialista en Salud Pública, explicó que aunque el país haya cumplido la meta de los ODS, es importante tener presente que las principales causas de muerte de menores de cinco años son neumonías, diarreas, desnutrición, accidentes y violencia, las cuales son evitables y, en muchos casos, el acceso de los niños a los servicios de salud que necesitan también es limitado.

Añadió que los datos nacionales esconden desigualdades en el derecho de los niños panameños a la salud, cuando son revisados de forma detallada.

Prosperi explicó que para atender las causas de la mortalidad de menores de cinco años se debe fortalecer el proceso de transformación del sistema público de salud; el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), que incluye una gama de vacunas gratuitas y obligatorias; la construcción y ampliación de instalaciones de salud donde sea necesario; los programas de nutrición infantil y materna, entre los que se incluye la distribución de hierro y vitamina A, el Plan Nacional de Micronutrientes, y otros proyectos dirigidos a fortalecer la salud materna y de la población infantil.

“El gran desafío sigue siendo ampliar la cobertura, ya que algunos de los programas no cubren las áreas rurales e indígenas, donde se registran en mayor medida las causas de muertes evitables”, expresó.

Las autoridades de salud plantean que los indicadores de mortalidad infantil en Latinoamérica sitúan a Panamá entre los países con menos defunciones. Sin embargo, la brecha que existe entre las comarcas, Bocas del Toro y Darién con el resto del país, evidencia la necesidad de reforzar todas las estrategias que se tienen a mano para mejorar esta situación.

El Ministerio de Salud, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tiene previsto realizar mejoras a instalaciones de atención sanitaria y proyectos de infraestructura en las comarcas Emberá, Guna Yala y Ngäbe Buglé, con una inversión de 36 millones 966 mil dólares.



MÁS INFORMACIÓN

Facebook
%d bloggers like this: