Proponen revolcón en formación de los médicos en el país – Salud – Vida


Colombia requiere de un “nuevo tipo de médico que entienda al ser humano desde una nueva dimensión y que sea capaz de servirle en la vitalidad y en la enfermedad, y esta consejo implica una reestructuración fundamental del pensamiento curricular en la educación médica”.

Esta es una de las premisas bajo la cual la Comisión para la Transformación de la Educación Médica, conformada por 14 expertos e instalada por los ministerios de Vitalidad y de Educación en agosto pasado, propone un revolcón en la formación de los médicos en Colombia.

En dicho documento, que fue entregado el pasado viernes a los respectivos ministerios, la Comisión hace 104 recomendaciones, que son, de acuerdo con el texto, una “plataforma para el cambio”, y en las cuales se contemplan las áreas de pregrado, posgrado, crecimiento profesional permanente (DPP) y recertificación, y escuelas y centros de prácticas.

Muchos médicos, pero…

Al confirmar las competencias adquiridas por los médicos generales durante su formación, la Comisión advierte que “existen reportes sobre limitaciones en el desempeño, errata de seguridad frente al manejo de los pacientes, precariedad en los conocimientos sobre los temas más relevantes de vitalidad pública y dificultades para la comunicación y el trabajo en equipo”.

Esta afirmación resulta trascendente si se tiene en cuenta que cada año egresan 5.000 médicos de 55 facultades, cifras que contrastan frente a las registradas a finales de los setenta, cuando había siete facultades de Medicina que no alcanzaban a investir entre todas mil profesionales.

Este desequilibrio incluso es frente al aumento de los centros de actos y explica en parte la escasez de ofrecimiento para la formación de especialistas, que casi nada bordea los 1.800 cupos, un poco más de la tercera parte de los que egresan, a pesar de la condición apremiante de este procedimiento en el sistema de vitalidad.

Se estima que el país cuenta con 91.000 médicos (21.000 de ellos especialistas), un promedio de 19 por cada 10.000 habitantes, pero con profundas brechas en la distribución de profesionales entre regiones, condición que, de acuerdo con Cesar Burgos, presidente electo de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas y secretario de la Comisión, se agrava por una formación fragmentada, obsoleta y disconforme de la crecimiento de los sistemas de vitalidad.

A lo previo hay que sumar la carencia de un maniquí de atención en vitalidad que oriente las decisiones y los procesos educativos, que, según el mensaje, “contribuyó al distanciamiento entre los sistemas de vitalidad y educativo”.
Examen de Estado

Para el pregrado, la Comisión sugiere el diseño de un currículum basado en la consecución de médicos más competentes e integrales, en los que se fusionen la clínica, la vitalidad pública y la investigación con prácticas en instituciones de todos los niveles (agrupadas en redes debidamente habilitadas).

Todos los programas deben tener un plan cardinal unificado, definido por el Consejo Genérico de Educación Médica (Cgem); el internado se hará luego del cargo –no antaño–, y luego el médico deberá certificarse a través de un examen de Estado para obtener un registro calificado que le permita desempeñar.

En todo caso, los programas deberán adaptarse a las micción de la población y de sus perfiles epidemiológicos (no de las instituciones) y de la crecimiento del conocimiento médico.

Y el servicio social (rural) será voluntario y quienes lo hagan tendrán prelación para ser admitidos en programas de especialización. No obstante, la selección de estos estudiantes será bajo unos criterios específicos y rigurosos. En este punto, la Comisión sugiere crear un fondo de becas para ayudar a los estudiantes de bajos posibles.

Las facultades de Medicina, por su parte, tendrán que hacer ajustes en el contexto de su autonomía, lo mismo que las entidades de vitalidad.
Exigirían recertificación

Para evaluar y respaldar las competencias tanto de médicos generales como especialistas, la Comisión propone que estos deberán recertificarse obligatoriamente cada cinco abriles, mediante procesos que evalúen su idoneidad.

Y con saco en lo arreglado por la Ley Estatutaria de la Vitalidad, se plantea la condición de crear la Política de Progreso Profesional Permanente, la cual define las características de la puesta al día de estos profesionales, que debe restar en los contratos de trabajo y ayudar el mantenimiento de las competencias. Asimismo se propone un fondo estatal que oriente posibles para dicha puesta al día en áreas y en regiones críticas.
Escasez de especialistas

La escasez existente o los problemas de distribución de especialistas, la elevada heterogeneidad en los programas de formación de este procedimiento y la errata de capacidad institucional para aumentar los cupos de formación de residentes fueron, entre otros aspectos, determinantes para que la Comisión recomendara cambios en todas las estructuras educativas en este campo.

Estos empiezan por la creación de la Sala de Posgrados internamente del Cgem, que será la encargada de regular la educación de especialistas, la cual tendrá como eje las micción del país y la fianza del derecho fundamental a la vitalidad de toda la población.

En ese contexto se sugiere la creación del Observatorio de la Educación Médica para que ajuste de modo permanente el número, el tipo de especialistas y los lugares donde se requieren para promover la creación o aumento de cupos en las escuelas.

La Comisión incluso considera imperativo homogeneizar los contenidos y denominaciones de los programas, evitar la proliferación de posgrados basados en técnicas y procedimientos y no en currículos integrales, y darles rigor a los registros calificados que avalan a estos profesionales. Igualmente se propone la creación de Examen Franquista de Ingreso a Residencias Médicas, que será esmerado por el Cgem, que encima definirá las características de los programas, los contenidos y las competencias.

Como es natural, cada particularidad tendrá un currículo propio, aunque la Comisión plantea que todas las especialidades tengan un currículo insignificante genérico, que provea conocimiento, habilidades y comportamientos indispensables para el adiestramiento de todo doble.

La formación deberá brindarse en todos los niveles de una red habilitada para esta tarea y bajo la tutela de una universidad, por lo cual se elimina la posibilidad de que los hospitales gradúen especialistas de modo autónoma.
Hospitales universitarios

Los centros de actos (hospitales universitarios) deberán estar relacionados preferiblemente a una universidad con representación en sus cuerpos directivos, con docentes calificados con formación pedagógica y remuneración específica por esa tarea. Y se sugieren reglas básicas para conformar redes, procesos curriculares y administrativos concretos.

La Comisión plantea relaciones contractuales y económicas específicas del sistema de vitalidad con estas instituciones y procesos muy rígidos para respaldar la calidad y que deben emprender por obtener la confirmación. Del mismo modo, propone la condición de crear la categoría de Centro Médico Purista para aquellas entidades en las que se puedan transmitir y ocasionar conocimientos específicos en vitalidad, a través de la investigación.
El entraña rector de la educación médica

El Consejo Genérico de Educación Médica (Cgem)  sería el rector de la educación médica en el país y articularía los ministerios de Vitalidad y Educación. Estaría conformado por estas dos carteras y representantes de las facultades de medicina, los hospitales universitarios, las sociedades científicas, la Entidad Franquista de Medicina, los estudiantes de pregrado y de los internos y residentes.

Siete puntos claves en la formación de un médico

1. Selección rigurosa de estudiantes con pruebas sobre criterios académicos específicos definidos por el Cgem.

2. Primer año de fundamentación. Integración de ciencias básicas biomédicas, clínicas, sociales y de vitalidad pública.

3. Cuatro abriles para lograr competencias científicas, profesionales y comunicativas en todas las áreas del aprender médico.

4. El botellín año concentra y refuerza el conocimiento sobre habilidades definidas y al final se otorga el cargo de médico, pero sin registro.

5. Sexto año es de internado y en él se completan las habilidades y competencias internamente del software de adiestramiento supervisado.

6. Al finalizar el internado se aplicaría una prueba de Estado para otorgar el certificado pleno que acredita como médico y habilita para desempeñar en todo el zona franquista.

7. El servicio social obligatorio (hoy rural) pasaría a ser voluntario y quienes lo ejerzan, luego de una selección rigurosa, obtienen beneficios para ingresar a los programas de especialización.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor Médico de EL TIEMPO



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