Prioridades para las vacunas | La Prensa Panamá


Deseo exponer algunas ideas para que, como sociedad, consideremos la posibilidad de mirar de otra manera la vacunación de la población contra la enfermedad Covid-19. La OMS, y parece que la mayoría de los países desarrollados, han decidido que la vacunación contra la Covid-19 será: primero los trabajadores de la salud, luego policías, bomberos, y los demás llamados trabajadores de primera línea. Hasta ahí yo no tengo problema en entender el por qué de esa decisión. La razón para que ellos sean prioridad es que son los más expuestos, son los que salvan a los que están contagiados, son los que responden ante las emergencias y sin ellos, los sistemas de salud y de control social, no funcionarían.

Donde comienza mi preocupación es cuando hablan de la priorización de los otros grupos a vacunar. Han establecido como segunda prioridad a los ancianos y entre ellos, segregan a los que están confinados en asilos o residencias similares, luego a los mayores de 60 años que tienen comorbilidades, seguidos de los que no las tienen, los discapacitados mayores de 16 años y al final la población restante.

Según las explicaciones de las autoridades, la razón para vacunar como segunda prioridad a los ancianos es porque son el grupo más vulnerable y el que mayor cantidad de muertos ha tenido durante la pandemia; sin embargo, parecen no haber tomado en cuenta que, si los ancianos y los discapacitados están confinados, la fuente de contagio viene de afuera. Si el personal que los cuida está entre el primer grupo a ser vacunado, su fuente de contagio o desaparece o disminuye considerablemente, por lo tanto, habrá menos contagiados y no habría necesidad de vacunarlos de inmediato.

Por otro lado, ¿donde se contagia el personal que los cuida? En sus hogares, en el transporte publico, en los supermercados y comercios en general. ¿No sería más lógico vacunar primero a los grupos que más casos positivos reportan? que, según la información del MINSA, son siempre los grupos que están entre los 20 y 50 años.

¿Por qué no se comienza por esos grupos? ¿Porque son más? ¿Porque es más difícil conseguir que se vacunen?

Como consecuencia de esta pandemia, no solamente hemos visto el colapso de los sistemas de salud en la mayor parte del mundo, sino también, un problema económico de grandes magnitudes. El problema, consecuencia de los largos confinamientos a que han sido sometidos la mayor parte de los países y a la cantidad de trabajadores que han sido infectados por el virus ha causado graves pérdidas. Ciertos tipos de negocios como el turismo, la hotelería y restaurantes, venta de artículos de lujo, así como las medianas y microempresas, han recibido golpes casi fatales.

Regresando a las prioridades establecidas para la vacunación, todos estamos de acuerdo en que cada vida humana es importante y cuando, por el colapso del sistema de salud, llega el momento de tener que decidir quien vive y quien no, es importante tomar en cuenta otros factores, que ahora los invito a considerar: ¿Quienes son los que mantienen un país económicamente sostenible? ¿Cual es el sector productivo de la sociedad, los que generan los ingresos para poder comprar insumos médicos, para que la gente coma, estudie y tenga una vida razonablemente sana? ¿Somos los ancianos? (Me incluyo porque tengo más de 80 años) NO, NO y NO, son los de 20 a 60 años. ¿No sería lógico, entonces, vacunar primero al grupo que más contagia y que a la vez es el motor productivo del país?

¡Reconsideremos y paremos los contagios donde se originan!

La autora es socióloga jubilada



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