Obra de teatro Docto animal en Casa E – Arte y Teatro – Cultura


Una manada de personajes antropomorfos, con máscaras de pita, empieza a cotillear por todo el ambiente. Esa desigual sinfonía de alaridos es el preludio de la aparición de un extraño adoctrinador con trompa de animal, de carriel al hombro, elegante chaqueta blanca y estridente ropa interior rosada.

Interpretado por el actor y director Jorge Mario Escobar, este extravagante personaje le empieza a contar al divulgado una serie de técnicas para asesinar una pita.

Él es quien dirige el represión de los espectadores por Docto animal, la nueva obra de la Compañía Rueda Roja, escrita y dirigida por Carolina Mejía y que está en temporada de estreno en Casa E, en Bogotá.

Según Mejía, la cuchitril sondeo poner en número esos pequeños actos de violencia que se han vuelto cotidianos en Colombia.

“Lo que imparcialmente estábamos buscando en el montaje era cómo hacer ver violentas esas cosas que nos parecen tan normales”, asegura la directora.

La puesta en número se divide en cinco cuadros, algunos inspirados en anécdotas familiares de su propia autora.

La agrupación, fundada por Mejía y Escobar, se ha especializado en el existencias del clown con producciones como No te escupo la cara porque la vida lo hará mejor que yo. En esta ocasión, el estilo del orden apunta más a la sainete y a la comedia negra.

“La sensación que queremos inquirir en el divulgado es que haya una risa incómoda; si te ríes, es a pesar de que lo que estás viendo es muy agresivo”, argumenta.

Eso se siente, por ejemplo, en el segundo cuadro, que primero nació como una cuchitril de microteatro (Cómo matar a una codorniz), que se presentó en el Festival Ni con el Pétalo de una Rosa.

Docto animal se centra en una pareja de casados (Freddy Torres y Luisa Acuña) que está atendiendo a un invitado exclusivo. Allí se retrata el machismo del cónyuge, que alcahuetería a su pareja con una postura déspota, con gestos pasivo-agresivos, todo con la excusa de hacer advertir perfectamente a su invitado.

Está dibujado adentro de este entorno muy clase 6, muy de familia de perfectamente, pero donde se cometen unas violencias brutales contra las mujeres. Esta imagen del maslo que tiene que mostrar su poderío era poco que me cautivaba un montón”, afirma la directora.

Otra de las historias, cuenta la dramaturga, nació de su indagación sobre la física cuántica y sobre cómo esos discursos científicos se empiezan a utilizar como estrategias comerciales.

Así se creó el cuadro en el que un hombre aparentemente inseguro (Javier Riveros) se anhelo una entrada a un sospechoso software exclusivo. Allí, una sensual mujer (Jenny Lara) le hace creer que es un predilecto por el universo, pero para poder avanzar prácticamente tiene que comprometer su alma.

Entre historia e historia va apareciendo ese irrisorio domador encarnado por Escobar. El objetivo del personaje, cuenta la directora, es alcanzar que la familia pierda los escrúpulos para confundir al animal.

“Estamos haciendo un paralelo de cómo matar una pita puede ser menos violento, incluso, que lo que hacemos cotidianamente”, argumenta Mejía.

Los protagonistas de Docto animal ya han actuado en varias piezas del orden, y para Mejía era importante trabajar con estos actores, que ya hablan un estilo particular a partir del clown.

“El texto es un poco arduo, entonces necesitaba este tipo de jugadores que puedan ensalzar y exacerbar el humor, que está un poquito oculto”, finaliza Mejía.

YHONATAN LOAIZA
En Twitter: @YhoLoaiza



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