Nueva sesión en el Parlamento catalán, ¿y ahora qué?



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El Parlamento catalán celebra hoy un nuevo pleno con la novedad de la admisión de la delegación de voto del expresidente Carles Puigdemont. La Mesa de la Cámara tomó la decisión este martes por mayoría, y lo hizo público a través de Twitter, a pesar de las reticencias de los letrados de la institución. La solicitud había sido hecha después de la detención en Alemania de Puigdemont, el pasado día 25 de marzo, pero no fue estudiada y posteriormente aceptada por el órgano de gobierno del Parlamento regional hasta esta semana.

Después de las elecciones del pasado mes de diciembre y de dos candidatos fallidos a la investidura –el propio expresidente catalán y Jordi Sánchez–, el 22 de marzo se produjo el primer debate de investidura con el candidato Jordi Turull, que no consiguió la confianza de la Cámara. Desde ese día, según estipula la ley, se disponen de dos meses de plazo para investir un presidente de la Generalitat, para lo cual se necesita un nuevo candidato. De no ser así, se celebrarán nuevos comicios este verano. 

¿Qué se debate en esta sesión?

En la sesión plenaria de este jueves la cuestión de la investidura no está sobre la mesa. La parálisis que está suponiendo la carencia de un Gobierno efectivo y la prórroga de la intervención de la autonomía catalana por parte del Estado hace que sea indispensable comenzar a tomar medidas legislativas. Así, la Cámara deberá debatir y votar sobre la convalidación o revocación de dos Decretos Leyes, uno que prevé recuperar la paga extraordinaria de los funcionarios catalanes de 2012 y otro sobre las necesidades financieras de la prórroga presupuestaria.

Exigencia de responsabilidad al presidente del Parlamento

El punto más polémico del día será el debate y votación sobre la propuesta de resolución de Ciudadanos, el partido más votado en las elecciones, sobre la exigencia al presidente del Parlamento de transparencia y responsabilidad institucional en el ejercicio de sus funciones.

El texto que ha presentado la formación tacha la actitud del presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, como “de cariz tacticista, falto de buena fe”. Afirma también que “ha posibilitado la parálisis de una institución”, en referencia a la Cámara legislativa.

Cambio de mayorías

La investidura de Jordi Turull resultó fallida porque, con la abstención de los cuatro diputados de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), los independentistas contaban con un voto menos que el denominado bloque constitucionalista: 64 a 65.

Este equilibrio ha cambiado a raíz de la admisión del voto delegado de Carles Puigdemont, que a partir de ahora podrá ejercer en su nombre Elsa Artadi, diputada de su mismo grupo parlamentario, Junts per Catalunya (JuntsxCat). En estos momentos, si la abstención de la CUP se mantiene, se produciría un empate entre ambos bloques.

Los partidos nacionalistas podrían alcanzar la mayoría en futuras votaciones si consiguieran la delegación del voto de Antoni Comín, de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el único diputado que se encuentra fuera de España (además de Puigdemont). La cuestión no parece fácil, puesto que el Tribunal Supremo de España ya vetó que se pudiera conceder a políticos que se encontraran en busca y captura.

Precisamente esta ha sido la argumentación utilizada por la Mesa del Parlamento catalán para aceptar la solicitud de Carles Puigdemont, puesto que tras su detención por las autoridades alemanas ya no se encuentra en busca y captura. Esta decisión ha acarreado las críticas de la oposición y las dudas de los letrados del Parlamento, que no tienen claro que se ajuste al derecho.

¿Se puede lograr la investidura con esta composición del Parlamento?

Con las cifras actuales es imprescindible el apoyo de los cuatro escaños de la CUP. Si su abstención se mantiene no sería posible investir a un candidato, pues los diputados de los partidos independentistas JuntsxCat y ERC sumarían 65 votos, al igual que la suma de los escaños de Ciudadanos, Partidos Socialista de Catalunya, En Comú-Podem y Partido Popular. Para que la investidura se produzca es necesario que los votos afirmativos superen a los negativos, no basta con un empate.

Desde ERC hace semanas que parece que se apuesta por aparcar el proceso soberanista y formar Gobierno cuanto antes, contrastando con el enroque de JuntsxCat. Una de las posibilidades contempladas sería atraer al bloque de gobierno al grupo parlamentario de En Comú-Podem, que pese a no ser independentista, se ha mostrado muy crítico con la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, que ha habilitado la intervención de la autonomía catalana. Esta hipótesis pasa porque JuntsxCat se alejara de las posturas más extremistas, aceptaran un candidato que no tenga causas pendientes con la justicia y accedieran a dejar de lado el proceso independentista.

Nuria López



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