Los conciertos Caravana: cuidar a la gente mientras se divierte – Música y Libros – Cultura



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Fue una reingeniería larga, muy larga, la que hicieron Ocesa, Páramo y Live Nation, además de la búsqueda de caminos para unirse y seguir adelante con el negocio de los espectáculos cuando llegó la pandemia.

Luz Ángela Castro, de Ocesa, afirma que fue un “complejo frenón en seco y con los días empezar a buscar cómo aguantábamos en un momento en el que la salud era prioridad, pues lo nuestro tiene que ver con los eventos masivos. Además, los aeropuertos y las fronteras se cerraron, y se cancelaron las presentaciones de los artistas internacionales”.

En medio de la tormenta buscaron cómo trabajar. Lo primero fueron los eventos incorporando tecnología vía streaming y, cuando empezó la reapertura –en conjunto con las entidades públicas distritales y nacionales– vieron las opciones.

Así nacieron los Autoconciertos Caravana, que tienen espectáculos presenciales a los que la gente asiste en carro, moto o bicicleta, y que hoy tendrán a Vicente García, a las 9 p. m., en el parque Salitre Mágico, de Bogotá. 

“Logramos organizar 280 corrales o parches para que la gente pueda asistir en distintos tipos de vehículos y con un máximo de cuatro personas por vehículo. Motos admite dos y bicicleta, una, pero en cada parche pueden mezclarse, sin sobrepasar los 4 integrantes”, sigue.

Los costos de las boletas también cambiaron. Las de García oscilan entre los 82.000 pesos y los 102.000 pesos (con descuentos para clientes de los bancos Aval y el Club Vivamos EL TIEMPO).

Hoy están muy lejos de las cifras que cobraban antes y de los grandes carteles, pero agotan localidades, como en el caso del dominicano García.

“Un espectáculo puede durar hoy lo mismo que un viaje Bogotá-Barranquilla en avión. Si comparamos, nosotros tenemos las condiciones de seguridad, ofrecemos una propuesta a cielo abierto, nadie puede estar sin tabapocas y se guardan las distancias, eso nos da garantías”, explica.

Con presentaciones que han hecho vía streaming, como la de Andrés Cepeda desde la Catedral de Sal de Zipaquirá y la de Delirio en Cali, Castro dice que les ha ido bien.

Cerrarán el año con Mi puta obra en tiempos de Duque, de Daniel Samper Ospina, y un concierto de Aterciopelados (ambos el 21 de noviembre). El 27 estará Niche y el 28, Bomba Estéreo.



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