las redes empujan a las veinteañeras a los retoques estéticos




Sin duda estamos en la era de las redes sociales, donde la imagen cobra una especial relevancia que ha beneficiado, en especial, al sector de la Medicina Estética. Según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), en la actualidad el 35,9% de la sociedad española utiliza este tipo de servicios, una cifra que ha ido en aumento en los últimos años. En concreto, en los últimos dos ha aumentado un 5,4%.

Pero uno de los aspectos más llamativos del estudio está precisamente relacionado a la actual cultura de las redes, los selfies y los filtros, y es que cada vez los jóvenes se inician antes en los retoques estéticos. Si hace unos años la edad de entrada a la medicina estética rondaba los 35 años, ahora las chicas de veintipocos años ya acuden a los centros estéticos.

“Hemos notado un aumento entre los 18 y los 26 años que vienen por influencia de las redes sociales, influencers y también médicos influencers”, explica a 20minutos Petra Vega, presidenta de SEME. Entre sus peticiones: aumento de labios, pómulos o rinodemodelaciones con ácido hialurónico que, eso sí, no requieren cirugía puesto que la medicina realiza prácticas de pequeño intervencionismo.

Este tipo de tratamientos puede rondar, según Vega, entre los 250 y los 500 euros, por lo que muchos jóvenes ahorran durante todo el año para poder pagarlo o han decido rechazar a los regalos materiales para incluir una nueva nariz en su carta a los Reyes Magos.

Belleza natural y temporal

No obstante, la edad de máxima demanda se concentra entre los 40 y los 60 años. Son las mujeres quienes más consumen este tipo de servicios -77% frente al 23% de hombres- aunque cada vez más varones deciden mejorar su apariencia de esta forma y con la misma demanda. La SEME estima que el mercado mundial de medicina estética masculina crecerá un 7% entre 2018 y 2024.

 “No sólo se trata de más años de vida sino de más años de calidad de vida o de apariencia de calidad de vida de una manera natural. Se busca una belleza natural y temporal donde no se perciban excesivos cambios y no sean definitivos”, señala el estudio.

Los tratamientos más solicitados por la población son los faciales: “peeling, manchas, rellenos y bótox”, apunta Vega, que añade que los españoles, al contrario que nuestros vecinos europeos, prefieren los rellenos de ácido hialurónico antes que el bótox. 

También los tratamientos para combatir la celulitis y reducir la grasa corporal están entre los preferidos, sobre todo entre la gente joven, mientras que los consumidores más mayores optan por tratamientos de hiperpigmentación, manchas y fotorejuvenecimiento

No obstante, la nueva tendencia es el llamado “baby botox”, que consiste en la infiltración de pequeñas dosis de toxina botulínica para disminuir o prevenir ciertas patologías antes de que aparezcan. Entre los que se someten a tratamientos al menos una vez al año, el gasto medio es de 997 euros, según el citado estudio, mientras que los tratamientos puntuales cuestan de media 573 euros. Entre los hombres el gasto es algo menor, 493 euros.

Aunque es la franja de menor impacto en el sector, también hay menores de edad que acuden a estas clínicas, aunque siempre acompañados de un adulto y bajo su consentimiento y con solicitudes muy diferentes. “Vienen por marcas de acné y sobrepeso o incluso para sesiones de fotodepilación. También ha aumentado la eliminación de tatuajes”, explica la presidenta de SEME.

Facturación de casi tres mil millones de euros

En los últimos tres años, el número de centros autorizados ha aumentado un 30%, alcanzando un total de 5.244 clínicas médicas y una facturación anual del sector de 2.884.815.482€, lo que supone un 43% más que en 2016.

España se sitúa a la cabeza siendo el segundo país a nivel europeo y el quinto a nivel mundial en turismo de medicina estética.



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