La muerte de Neil Peart, el baterista de Rush – Música y Libros – Cultura



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Cuando el baterista Neil Peart anunció su retiro a finales de 2015, su compañero en la banda Rush, Geddy Lee, creyó y comentó públicamente que su amigo tan solo se iba a tomar un descanso.

Sin embargo, la historia de la banda más prestigiosa que ha dado el rock canadiense tuvo que considerarse terminada cuando hace dos años su otro socio, el guitarrista Alex Lifeson, comunicó que la salud del baterista era precaria y no había retorno para la agrupación.

Peart, catalogado como uno de los mejores bateristas que ha dado la historia del rock, murió el pasado 7 de enero, a los 67 años de edad.

Un deceso triste como consecuencia del glioblastoma, un agresivo cáncer de cerebro que le fue diagnosticado tres años y medio atrás, y que de inmediato hizo recordar que en 1998 perdió a su primera esposa a causa de un cáncer y diez meses después de la muerte de su hija de 19 años en un accidente automovilístico.

Dotado de un eclecticismo, versatilidad, exigencia y precisión rítmica únicos en la ejecución de su batería, Peart fue vital en el concepto que hizo de Rush una banda no solo genial, sino muy original, en la que el músico, además, se encargó de las letras de sus canciones, siempre enfocadas en matices futuristas, surrealistas y espaciales.

De hecho, su ingreso a la banda, en 1974, le dio a esta la capacidad de ir más allá, en ambientes mucho más experimentales. Peart fue esencial en la evolución de los primeros álbumes de Rush con su presencia, pero ante todo en el legendario álbum conceptual 2112, publicado en 1976. La banda produjo discos constantemente hasta el año 2012.

El primero de mayo de 2015, Rush cerró la gira ‘R40’, que conmemoraba los 40 años de carrera con la presencia de Peart. Como resultado de esta, el baterista terminó agotado, totalmente adolorido y con problemas de tendinitis. Pero en noviembre, Peart anunció su retiro de la música como una intención para estar más tiempo con su familia, especialmente con su pequeña hija de seis años de edad. Aunque entonces tuvo conocimiento de su cáncer, lo cierto es que el diagnóstico nunca salió de su círculo familiar.

Con su despedida, el rock ya había perdido a uno de sus grandes exponentes. Ahora se queda sin uno de sus mejores bateristas. Neil Peart descansa en paz.

DANIEL CASAS
CRÍTICO MUSICAL
ESPECIAL PARA EL TIEMPO



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