la familia es importante para tratar pacientes diabeticos – Salud – Vida


Cuando la hija de Lina María Rojas tenía 12 primaveras le diagnosticaron diabetes tipo 1. Percibir la comunicación no fue factible y la primera reacción de Lina fue sacar de su casa todo gramo de azúcar y preguntarse varias veces por qué a su grupo, por qué a su pupila.
Una vez enfrentado el dolor, la segunda reacción fue educarse y educarse, conocer todo lo que podía sobre la enfermedad, sobre sostenimiento y sobre cómo sería la vida de todos para finalmente entender que el manejo no se reduce a dejar para siempre el dulce. La enfermedad exige más que eso.

De acuerdo con la International Diabetes Federation, la diabetes es “una afección crónica que se desencadena cuando el organismo pierde su capacidad de producir suficiente insulina o de utilizarla con competencia”. Explica que la insulina es una hormona que fabrica el páncreas y que permite que la azúcar o el azúcar de los alimentos pase a las células del organismo donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos.

Un diabético no absorbe la azúcar adecuadamente, esta se queda circulando en la mortandad, daña los tejidos con el paso del tiempo y puede causar complicaciones serias de vigor. Existen tres tipos de diabetes: 1, 2 y gestacional.

En el caso de la hija de Lina María, la enfermedad comenzó a hacerse notar con síntomas como aumento en las ganas de ir al baño, apearse de peso, percibir mucha sed, manducar mucho y estar irritable. El diagnosis fue sólido: diabetes tipo 1, causada por “una reacción autoinmune en la que el sistema de defensa del organismo ataca las células productoras de insulina del páncreas. Como resultado, el organismo deja de producir la insulina que necesita”, explica la International Diabetes Federation. Suele aparecer más en niños o jóvenes adultos y estos pacientes necesitan inyectarse insulina a diario. Pueden sufrir una vida corriente con una combinación de dosis de esta, precioso monitoreo de la azúcar, dieta sana y prueba.
El apoyo

A posteriori de educarse sobre la enfermedad, Lina María consideró que debía crear una red de apoyo para su hija. Ella es colombiana y vive en Pimiento, y descubrió, con la presencia de la enfermedad, que en el país austral muchas familias la esconden. Ella, por el contrario, reunió a las profesoras del colegio de su hija, les explicó en qué consiste la diabetes y por qué deberían darle permiso a su hija para de ir al baño en centro de una clase, dejarla manducar en el salón e ir la botiquín a medirse la cantidad de azúcar en su mortandad e inyectarse la insulina.

Lina María igualmente les explicó a enfermedad a las compañeras de curso de su hija en el colegio para que comprendieran su hija no es una extraña y que tan solo se tráfico de una enfermedad que ella aprendió a manejar.

Como resultado de estas acciones, cuatro primaveras posteriormente del diagnosis, la hija de Lina María cuenta con el apoyo de sus amigas quienes saben cómo medirle el azúcar y qué hacer si se llega a perder la consciencia (no le ha sucedido hasta el momento). El preparador de deportes del colegio sabe que su alumna debe manducar de una modo específica cuando hace prueba y entiende que, según el nivel del azúcar en su cuerpo, ella puede retozar más o menos tiempo.

En la casa ya todos tienen claro que no se tráfico de eliminar el azúcar de la aparador, han aprendido que se tráfico más admisiblemente de manducar más veces al día porciones más pequeñas y crear un cálculo entre los alimentos. Lina María concluye que ahora todos llevan una comestibles más saludable. Su hija, por su parte, sabe hacer los cálculos perfectos para establecer los alimentos que puede manducar de acuerdo con la cantidad de azúcar que tiene en su cuerpo y se inyecta la insulina.

Conocer sobre la enfermedad, animar al paciente a educarse, ser comprensivo y sufrir dietas balanceadas en la casa como lo hizo Lina María son acciones que forman parte de las recomendaciones de la Agrupación Estadounidense de Médicos de Tribu para las personas que viven con familiares diabéticos.

Otras recomendaciones son: hacer prueba juntos, educarse a convenir los síntomas de la enfermedad y entender que existen algunas situaciones que serán más difíciles para el enfermo como por ejemplo aquellas en las tenga mucho estrés. En estos momentos le será más difícil controlar el azúcar en la mortandad. Los familiares igualmente deben entender que cuando el paciente está de mal inteligencia puede ser porque tiene el azúcar demasiado detención o demasiado bajo. Tal vez en esos momentos lo ideal es no discutir y mejor medirse el nivel de azúcar en la mortandad.

Ramón Abel Castaño, médico diestro en modelos de atención para enfermedades crónicas, explica que los pacientes con diabetes deben cambiar sus hábitos de vida, por ello, “el entorno sabido es crítico, porque es allí donde se crean y refuerzan buena parte de los hábitos nocivos, pero es igualmente allí donde se pueden crear y alentar los nuevos hábitos que la persona debe adoptar”.

De acuerdo con el diestro, la grupo puede ser un gran ejemplo para sufrir todos juntos una dieta sana, para ayudar al paciente en la toma de sus medicamentos cuando los requiere y ser una columna emocional. “El apoyo dulce es esencial cuando la persona se entera por primera vez de que tiene diabetes, pero igualmente en todo momento durante el curso de su vida, porque la persona puede tener lugar por estados de depresión y ansiedad como consecuencia de los retos que implica morar con esta enfermedad y estos estados hacen más difícil adoptar y conservar hábitos sanos”.

Por otra parte, muchas veces las personas que padecen enfermedades crónicas como la diabetes no se cuidan si viven solas, olvidan los medicamentos o no llevan las rutinas que necesitan, por eso es tan importante el apoyo sabido y la buena compañía.

Catalina Bravucón
Particular para El TIEMPO



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