La ATTT, una institución ‘debilitada’ y ‘politizada’


El Plan Estratégico de Gobierno 2020-2024 publicado el pasado 31 de diciembre en Gaceta Oficial, reconoce que la institucionalidad de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) está “muy debilitada” y “politizada” para afrontar los retos que hay en los sectores del transporte público de pasajeros –colectivo, selectivo, de turismo y de carga– que, además, tiene un recurso humano en su mayoría poco capacitado, por lo que se requiere de una transformación integral de esa entidad.

El director de la ATTT, Miguel Martínez, reconoció que la entidad se quedó atrapada en el tiempo, “15 años atrás”, y que, por ejemplo, el sistema de emisión de boletas de tránsito aún es manual.

Ante los problemas que afronta la ATTT, Martínez dijo que se abocarán a una modernización en el tema de las grúas, las escuelas de manejo que prestan servicio y los talleres de revisado.

Añadió que a largo plazo la entidad debe convertirse en un ministerio de transporte, aunque esa es una idea que debe madurar el Ejecutivo, por la responsabilidad que implica.

Además de la reestructuración que requiere la ATTT, el plan establece continuar con el desarrollo de la línea 3 del metro y promover nuevas terminales de transporte, ya sea por medio del Estado, de los municipios o a través de empresas privadas.

Los desafíos del sistema de transporte están definidos

Para la actual administración, uno de los mayores desafíos del crecimiento y de la planificación del país es encontrar las soluciones para que el sistema de transporte sea “más humano” y de “calidad”.

De eso da cuenta el Plan Estratégico de Gobierno 2019-2024, publicado el 31 de diciembre de 2019 en la Gaceta Oficial, el cual también apunta que la solución al tema pasa por aspectos como reestructurar la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), integrar los sistemas de transporte que operan en el país y establecer una constante política de seguridad vial para evitar accidentes de tránsito.

Una de las principales observaciones que hace el citado plan es que la institucionalidad de la ATTT está “muy debilitada” y “politizada” para afrontar los retos que se están dando en los sectores del transporte público de pasajeros –colectivo, selectivo, de turismo y de carga– y que, además, tiene un recurso humano en su mayoría poco capacitado, por lo que se requiere de una transformación integral de esa entidad.

Incluso, va más allá y expresa que ante la carencia de liderazgo del ente regulador –la ATTT–, otras instituciones han quedado planificando y desarrollando actividades propias, como el caso de Mi Bus, el cual está implementando una integración del servicio de metrobus con el del metro.

No obstante, la visión del gobierno es que la ATTT brinde el soporte institucional necesario para la integración de las rutas alimentadoras y poder desarrollar un modelo de transporte exitoso en el área metropolitana, que incluye los sectores del este, centro de la ciudad y la provincia de Panamá Oeste.

Para lograr esto consideran que “es necesario” diseñar y ejecutar políticas claras para ofrecer un buen servicio de transporte en el interior de la República, teniendo presente que cada región tiene sus particularidades.

En cuanto al servicio de transporte del sector turismo, el plan señala que funciona bajo dos esquemas: a través del sistema de cupos regulados por la ATTT y servido por prestatarias, y a través de empresas operadoras inscritas en la Autoridad de Turismo. Mientras, en el transporte de carga se plantea efectuar una revisión de los acuerdos firmados con Centroamérica para fortalecer tanto la posición de Panamá, como el mejoramiento de sus operaciones en el área, ya que el país es un gran generador de carga hacia esta región.

El documento aborda las estadísticas de muertes por hechos de tránsito que maneja la Organización Mundial de la Salud, las cuales evidencian que, en Panamá, hay una tasa de 10 muertes por cada 100 mil habitantes. Y los números reflejan que la población más vulnerable a estos accidentes es la económicamente activa (de entre 25 y 49 años de edad).

Ante este escenario, las principales tareas del Gobierno en los próximos cuatro años en materia de transporte serán la reestructuración institucional de la ATTT, continuar con la construcción de la línea 3 del metro y promover nuevas terminales de transporte, ya sea por medio del Estado, municipios o la empresa privada.

Igualmente se propone impulsar un plan de señalización en todo el país, para mejorar el tráfico vehicular y reducir los accidentes de tránsito; ordenar el sistema de transporte de carga, de modo que se minimice el impacto negativo del movimiento de mercancías en las áreas urbanas; incorporar las nuevas tecnologías al servicio de taxis, y lanzar un Plan Nacional de Prevención de los Accidentes de Tránsito, que incluya la identificación de los puntos de las carreteras nacionales donde se producen más accidentes para señalizarlos.

Finalmente, como “acción prioritaria”, el plan del Gobierno establece que se adelantarán gestiones para la consecución de fondos para la construcción, en el área metropolitana, de la línea 2A del metro, que va desde el cruce de San Miguelito (Garita 180) al Parque Urracá, con recorrido por la Ricardo J. Alfaro y las avenidas Manuel Espinosa Batista y Federico Boyd. Esta línea le daría continuidad a la línea 2, permitiendo conectar la zona del Aeropuerto Internacional de Tocumen con el centro de la ciudad, el área bancaria y hotelera y entidades médicas presentes en esa zona (sectores Aquilino de la Guardia y Paitilla). La línea 2A, en su trazado original, llegaba a Parque Urracá, pero tras el análisis realizado por el Metro de Panamá, S.A., se identificó la posibilidad y viabilidad de que llegara hasta Paitilla. La línea tiene una longitud de 9.2 kilómetros.

ATTT se quedó atrás

El director de la ATTT, Miguel Martínez, reconoció que la entidad se quedó atrapada en el tiempo, “15 años atrás”, y que, por ejemplo, el sistema de emisión de boletas de tránsito aún es manual.

Frente a los problemas que afronta la entidad, el funcionario dijo que se abocarán a una modernización en el tema de las grúas, las escuelas de manejo que prestan servicio a la ATTT y los talleres de revisado.

En lo concerniente a los trámites, argumentó que actualmente tardan no más de dos días, cuando antes tomaban hasta siete meses en resolverse. “Además, como ATTT, estamos dando seguimiento a las prestatarias [buses y taxis] para que cumplan con brindar un mejor servicio”, acotó.

Según el director, a largo plazo, la ATTT debe convertirse en un ministerio de transporte, aunque esa es una idea que debe madurar el gobierno, por la responsabilidad que implica. “Mi meta a 2024 es dejar una institución saneada, luego de los niveles de corrupción a los que fue sometida anteriormente”, concluyó Martínez.

El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Julio De La Lastra, argumentó que es oportuno que el plan de gobierno mencione a la ATTT, ya que más allá de que sea una entidad inoperante, ahora mismo no tiene el músculo para reforzar las acciones concretas para mejorar el transporte.

Sin embargo, el gremio empresarial considera que la prioridad debe ser lograr una verdadera educación vial.

“Ese juega vivo que tenemos en la carretera tiene que parar y para alcanzar ese objetivo hay que educar a las personas. Eso también pasa por implementar multas considerables”, recomendó.

En tanto, Luis Torres, dirigente del Movimiento de Usuarios del Transporte Público 23 de Octubre, subrayó que la ATTT es una entidad “politizada” y con muchas presiones por parte de dirigentes transportistas.

Añadió que el Plan Estratégico de Gobierno 2020-2024 debe poner a los usuarios como una prioridad, debido a los problemas que se afrontan diariamente con el transporte público.



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