Kiki Bertens, un ejemplo de superación en la WTA – Tenis – Deportes


Ver caminar a la tenista holandesa Kiki Bertens por el club Los Lagartos de Bogotá, con una enorme sonrisa, mientras besalamano a todas las personas que admiran su solaz reconforta su ilusión de ocurrir dejado a espaldas un complicado estado de salubridad que casi la saco del circuito profesional. Sin incautación, su ilusión fue aún más robusto que sus golpes de pala para aventajar un tumor en su tiroides que la llevó a detener un tiempo. Hoy, no solo fue una de las estrellas del WTA de Bogotá (patrocinado por Claro y Colsánitas), sino que es una de las 20 mejores del mundo. Su superación fue para destacar.

Fue en 2014 cuando se le descubrió este problema médico. No aprender qué podía ocurrir con su vida y tener la posibilidad de sufrir un cáncer creó en ella una desesperación que no la dejaba trabajar con tranquilidad y tener constantes pensamientos de desfallecer.

“Sabes qué fue difícil. Tuve que ocurrir por todos los exámenes en el hospital, con todas las agujas, y esperar un año para los resultados. Pero resultó que era bueno y no había nulo malo. Eso fue un gran alivio para mí: no tenía cáncer y era un tumor bienhechor”, le contó Bertens a EL TIEMPO con una voz quebrada al memorar el momento más robusto de su corta vida.

Sabes qué fue difícil. Tuve que ocurrir por todos los exámenes en el hospital, con todas las agujas, y esperar un año para los resultados.

Esta enfermedad le fue descubierta hace tres abriles en Miami. Su evidente cansancio día tras día sin hacer esfuerzo entrenando fue un obstáculo para seguir con su trabajo. El no tener la claridad de aprender cómo tratar la enfermedad afectó en lo mental.

“Fue un momento muy duro. Al principio, no aprender si será bienhechor o maligno, no aprender si era el fin o no. Y luego se empezó a musitar de que puede ser un buen cáncer, pero no entendía cómo un buen cáncer puede ser bueno. Luego me explicaron que simplemente tendrían que sacarlo y yo estaría perfectamente. Pero aun así la idea de aprender que podrías tener cáncer era muy duro. Ahora visito el hospital para realizarme pruebas cada cuatro o cinco meses. Pero sí, sigo sana y eso es lo más importante”, añadió muy detalladamente la jugadora holandesa.

Muchas personas no sabían si podía seguir jugando. Se especulaba con un amplio tratamiento. Sin incautación, su comunidad estuvo siempre acompañándola y dejándole en su imaginario que todo iba a estar perfectamente. “Para mi comunidad fue complicado. Hubo shock, pero intentaron mantenerse positivos, para apoyarme. Me ayudaron a pensar que seguramente sería un tumor bienhechor. Aunque la verdad es que casi no hablaba de ello, porque era difícil para mí y me centraba en la posibilidad de seguir jugando tenis, porque pensar en eso no ayudaba”.

Aunque para Bertens el tema fue dubitativo, un cuadro médico como el de ella era complicado. El sueño de ser una de las mejores tenistas de la historia que podía vencer todos los grand slam muchas veces se iba esfumando. Las esperanzas eran cortas por momentos, la desesperación fue enorme, en muchas otras.
“Se te pasa por la comienzo un par de veces. Te dicen que si es bienhechor todo estará perfectamente, lo removerán y se acabó. Pero aun así no puedes evitar pensar “¿y si tengo uno complicado y va a ser terrible para mí?”. En esos momentos el tenis no es tu prioridad; es mantenerte sano”, comentó.
El cambio

Kiki Bertens es muy pipiolo y supo esperar a que la vida le diera la oportunidad de retornar a las pistas a mostrar lo mejor de su tenis. Ella misma expresa el sinfín de sentimientos una vez se enteró que todo estaba perfectamente.

“Hicimos los exámenes en Holanda, pero no pudimos aprender los resultados porque no eran concluyentes. Así que no supimos sino como hasta a posteriori de un año; durante ese tiempo intenté mantenerme positiva y seguir delante. Cuando finalmente nos enteramos de que era bienhechor fue un gran alivio; creo que lloré dos días de complacencia y luego intenté retornar a divertirse tenis, pero obviamente fue una temporada dura porque no estaba en buena forma: no había estado entrenando mucho, siquiera dormía o comía perfectamente. Así que hubo mucho estrés, pero para el final de año (2015) las cosas mejoraron”, relató entre muchas risas.

Cuando finalmente nos enteramos de que era bienhechor fue un gran alivio; creo que lloré dos días de complacencia y luego intenté retornar a divertirse tenis

La holandesa no quiso esperar ni un segundo para retornar a las canchas. Los resultados de inicio no fueron los mejores a finales del 2015. Sin incautación, su talento estaba casto y realizó una robusto pretemporada para comenzar a dar resultados. “Entrené duro físicamente, así que estaba en buena forma… y cuando empiezas a vencer mucho a principio de año eso te da mucha seguridad; por ello me sentí muy perfectamente a inicios del 2016”.

Tan perfectamente fue su inicio de año que en el pasado Roland Garros fue la sensación. Su poderío ofensivo la llevó hasta las semifinales del torneo francés, poco que nunca había conseguido ayer en su carrera. Ha sido el momento más peculiar de su vida. Salió de un momento complicadísimo a estar cerca de un título.

“Fue ingenioso conservarse a las semifinales del torneo, fue como vencer un título. Quise ir partido tras partido y me encontré con esta instancia; fue una experiencia extraña, pero que me llenó de mucha vida, la vida que necesitaba”, comentó.

La jugadora, de 25 abriles de tiempo, llegó a Bogotá con mucha expectativa y con la ilusión de hacer un buen torneo. Su idea era extender su temporada en el polvo de teja. Sin incautación, se despidió sorpresivamente en los cuartos de final, al caer 6-1, 6-4 con la italiana Francesca Schiavone.

Lo que sí es claro es que dejó Colombia mostrando una imagen de esperanza de dejar todos sus problemas médicos de banda y aventajar ese puesto 20 que actualmente tiene en la WTA. Quiere divertirse y cumplir su sueño de estar en la historia del tenis.
“Quiero mantenerme sana, eficaz y tratar de divertirse tan perfectamente como pueda, mejorando cada día. Sí, así es como trabajo”, concluyó con una gran sonrisa, la misma con la que vivió durante una semana en Bogotá.

FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @FelipeVilla4



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