Justo reconocimiento a un cardiólogo de niños – 16.04.2017


Es sabido que existen profesionales dotados de capacidades y habilidades de parada nivel; todavía sabemos de personas que por su conciencia y sensibilidad éticas son dignas de gratitud. Hay, por fin, especialistas de la medicina que, movidos por su disposición, se dedican a la atención de menores, a quienes prodigan su conocimiento y su atención. Cuando esto ocurre, cuando los méritos señalados se aprecian en un médico que conduce positivamente un equipo que encara complejas cirugías y cuyos pacientes son de edades tempranas que oscilan entre los tres meses y los primaveras iniciales de la adolescencia, es calibrado el afirmación de un homenaje. Se negociación de determinado que ha rematado realizar mínimo menos que 50 trasplantes de corazón en el hospital Garrahan.

El profesional a quien nos referimos es el doctor Horacio Vogelfang, médico cirujano titulado en la UBA, a quien la Asamblea porteña nombró Personalidad Destacada de la Ciudad. Vogelfang se perfeccionó en hospitales infantiles de Boston, Toronto, Londres, Amsterdam y París. Ingresó luego en el Garrahan, cuando se creó el servicio de “trasplante cardíaco”. Allí se constituyó el equipo que acompaña al médico y que está conformado por los siguientes profesionales: Gerardo Naiman, Luis Quiroga, Gustavo Sívori, Gustavo Burlli, Ignacio Berra, Alejandro Villa y Walter Medici.

Según ha explicado el médico ahora agasajado, “en un trasplante se ponen en encaje muchas cosas”: por una parte, la responsabilidad que concierne a todo médico y “la destreza o progreso artesanal de lo quirúrgico”. A ello se suma una sociedad “que entiende que el acto solidario de donación puede defender una vida”. Añade el médico premiado: “Soy casi nada el intermediario de un hecho magnífico de ayuda y décimo humana”.

Es oportuno unir que el servicio organizado en el Garrahan a principios de este siglo ha sido el que introdujo una tecnología de última coexistentes, cuya empresa ha sido permanecer con vida al paciente mientras llega el corazón apto para el trasplante.

Asimismo hizo notar el doctor Vogelfang las dificultades de conseguir corazones que se adecuen a pacientes pequeños en permanencia y peso. Por otra parte, para que se pueda efectuar la donación del corazón es necesario que el donante haya experimentado la crimen cerebral, pero que el resto del organismo siga funcionando todavía un número de horas en buen estado. El proceso de traslado del víscera cardíaco es todavía enrevesado, a menudo debe cumplirse en avión y el reconvención final hasta la meta hospitalaria suele requerir la colaboración policial para proveer el desplazamiento de la ambulancia.

Merece celebrarse la osadía adoptada por la Asamblea porteña al homenajear a un profesional valioso que, a sus virtudes humanas y profesionales, sabe unir un espíritu de sincero gratitud por los colegas de su equipo con quienes comparte trabajos, estudios y méritos.



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