Joaquín Sabina presenta evolución favorable luego de cirugía – Música y Libros – Cultura




“Transcurridas 24 horas de la intervención, el paciente permanece ingresado en la UCI y tanto su situación clínica como los estudios de imagen realizados presentan una evolución favorable”, informó este viernes el hospital  Hospital Ruber Internacional. 

Según el diario El País (España), el centro hospitalario agregó que esta será el único parte médico que se emita en el día,  “salvo que surgiera algún cambio relevante en la evolución del paciente”.

Por su parte, José Navarro, Berry, amigo y representante de Sabina, informó al rotativo español que su recuperación avanza de manera “lenta”.

“Está estable, aunque su recuperación va a ser muy lenta. Mucho más lenta de lo que la gente cree. Tiene antecedentes y una edad [71 años] que obligan a que seamos cautos y Joaquín esté tranquilo”, anotó Berry.

Otra fuente hospitalarias le informó al diario que Sabina “ha pasado buena noche y se encuentra mejor”.

Berry también anotó que las únicas personas que han ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos han sido la esposa del cantante y sus hijas.

De otro lado, su amigo, el escritor Benjamín Prado, comentó que a pesar de estar un poco dormido, por los medicamentos, Sabina al despertar, y haciendo gala de su sentido del humor, pidió un cigarrillo.

Transcurridas 24 horas de la intervención, el paciente permanece ingresado en la UCI y tanto su situación clínica como los estudios de imagen realizados presentan una evolución favorable.

El accidente

Difícilmente pudo imaginar Joaquín Sabina que concluiría su 71 cumpleaños en un hospital, en el que ingresó tras caer de un escenario en pleno concierto el miércoles pasado en la noche y que apenas unas horas después habría de ser sometido con éxito a una intervención por un “pequeño cóagulo” en el cráneo.

Todo comenzó en torno a las nueve de la noche de este 12 de febrero (hora española), el día que el autor de Cerrado por derribo cumplía 71 años y ante la que debía una velada triunfal más en la gira conjunta que lleva a cabo con su amigo y compañero Joan Manuel Serrat.

El recinto, el Wizink Center de Madrid, es un lugar especial para él, un lugar en el que los nervios lo atenazan especialmente, tal y como ha contado más de una vez, lo que ha hecho que, a la postre, se convierta también un poco en su bestia negra.

Fue donde en 2014 hubo de abandonar otro concierto a pocos minutos del final por una descomposición estomacal que, en directo, él achacó a “un Pastora Soler” (es decir, una crisis de pánico escénico) y fue también donde en 2018 se quedó “totalmente mudo” por “una disfonía aguda consecuencia de un proceso vírico”. Este miércoles, en otro concierto en el aún conocido como Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, Sabina relevaba a Serrat justo después de que este interpretara Los amigos.

En medio de un discurso sobre el mar Mediterráneo, perdió pie al borde del escenario y, como consecuencia, se precipitaba al foso desde casi dos metros de altura. Las alertas saltaron. Las redes explotaban con miles de vídeos recogidos por los presentes e incluso se propagaban versiones como que el músico se había desmayado.

La promotora del concierto precisó a Efe que la causa del accidente fue una caída por un foco que lo había deslumbrado y que nunca perdió la consciencia. De hecho, tras ser retirado en camilla y examinado por los servicios sanitarios, regresó ante su público en una silla de ruedas empujada por Serrat.

“Estas cosas solo me pasan en Madrid, lo siento muchísimo”, se disculpaba
Sabina, aquejado de un fuerte dolor en el hombro que requería ser atendido en un centro hospitalario, una necesidad que esta misma mañana a primera hora su representante confirmaba, al afirmar que padecía tres fisuras limpias en el hombro izquierdo.

Después de pasar “una buena noche”, la alarma parecía sofocada, sobre todo tras la premura con la que la promotora y los propios Sabina y Serrat se habían apresurado en ofrecer la fecha del 22 de mayo como la oportunidad de retomar el concierto cancelado, para el que serán válidas las entradas del miércoles.

A media mañana española (madrugada colombiana del jueves), no obstante, el artista era operado de urgencia por un “derrame cerebral”, que fue la causa que suscitó su primer gran susto médico en el año 2001 y la que lo obligó a llevar una vida lejos de los excesos de años viejos.

Según su representante, al apreciar un hematoma intracraneal, los médicos decidieron intervenir de urgencia a Sabina, operación que superó satisfactoriamente.

Su precaria salud

Su accidente del 12 de febrero es el último capítulo de una larga serie de incidentes que le han obligado a permanecer apartado del escenario en varios momentos de los últimos años, empezando por el derrame cerebral que lo llevó al hospital en 2001.

Fue el 23 de agosto de aquel año cuando sufrió un accidente isquémico cerebral leve por el que fue ingresado en el mismo hospital Ruber en el que ha sido operado en esta ocasión.

En aquel momento estuvo hospitalizado apenas tres días y una semana después mandó un correo electrónico agradeciendo la atención prestada y aseguraba: “Estoy vivo y coleando, bien de las tres piernas y las dos manos”.

Pero lo que sí le hizo ese susto fue reformular sus hábitos tras una vida de excesos para, en general, “maltratarse mucho menos”. Así lo indicó un año después, en una entrevista con Efe por la publicación de Dímelo en la calle (2002), cuando confesó su preocupación por “envejecer, por la salud” y porque no le quieran “las mujeres”.

Durante unos años, el cantante se mantuvo más alejado de la vida pública y su salud se recuperó, pero en septiembre de 2010 volvieron los problemas y tuvo que suspender su cita en el Palau de Barcelona debido a una caída doméstica.

De nuevo, en mayo de 2011 canceló sus primeros tres conciertos en Estados Unidos (Nueva York, Miami y Los Ángeles) por problemas intestinales, que el propio músico atribuyó a una “diverticulitis aguda”.

Otro episodio médico no del todo aclarado se remite a julio de 2013, cuando anuló su participación en un acto vinícola en la localidad zaragozana de Cariñena debido a un “mareo”, quizás por “el calor”, relató su entorno.

En diciembre de 2014 se produjo otro incidente en el Wizink Center madrileño, un escenario que se ha convertido en una de sus pesadillas.

Sabina abortó el espectáculo a las dos horas, a pocas canciones del final por una crisis de pánico escénico. Cuando aún se mantenía esa versión y corría peligro otro concierto en Madrid solo unos días después, su representante contó que aquella no era la primera vez que Sabina temió desmayarse delante del público, ya que unos tres años antes en Tijuana (México) había tenido un cuadro parecido.

“Se pensó que podría ser algo del corazón, suspendió y al día siguiente hizo un concierto memorable”, dijo.

En junio de 2015 canceló dos conciertos en Canarias debido a una tendinitis en el pie izquierdo, dolencia que le había obligado a recurrir a un bastón. La buena fortuna de Lo niego todo, el segundo disco más vendido en España en 2017 y el primero de su discografía en solitario desde Vinagre y rosas (2009), no acompañó a
Sabina en su gira.

En marzo de 2017 tuvo que reprogramar las fechas de sus conciertos en Iberoamérica debido a una operación por una hernia ventral. En febrero de 2018 suspendió otros dos conciertos en México “por un golpe en el ojo, con fuerte hematoma e hinchazón”, que se provocó a su vez por un “pequeño mareo” a causa de “unas molestias en un oído”.

Y el 21 de abril de ese año fue ingresado para tratarse de una tromboflebitis en la vena ileofemoral de su pierna izquierda. Por ello hubo de suspender cuatro conciertos que fueron reubicados a la cola de la gira, tras Madrid, que finalmente no se celebraron, también por un problema médico.

El penúltimo episodio de salud fue otra vez en el Wizink Center el 16 de junio de 2018, cuando interrumpió el concierto a la hora y media de actuación; según el parte médico fue a causa de “una disfonía aguda consecuencia de un proceso vírico. No están viendo ustedes un buen concierto por mi parte hoy”, decía a mitad del espectáculo, pocos minutos antes de que su amigo y compañero Pancho Varona pidiera disculpas por su salida del escenario, “totalmente mudo”, y algunos minutos después de que el propio Sabina bromeara con que parte de esta “gira interminable” lo había tenido “recorriendo pasillos de sórdidos hospitales”.

Este 12 de febrero la actuación fue aún más breve. Aún no había empezado a cantar el que iba a ser el tercer tema de la noche que compartía con Serrat.

“Estas cosas solo me pasan en Madrid. Lo siento muchísismo”, dijo antes de desaparecer rumbo al hospital en el que ha sido intervenido. Un ejemplo más que corrobora unas palabras que dijo Sabina en una entrevista con Efe: “Cuando les cuenten que envejecer es una cosa fantástica, porque la experiencia y la sabiduría… Mienten como bellacos. Envejecer es una puta mierda”.

Con información de EFE.



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