Fernando Botero inaugura una ambiciosa exposición en Madrid – Arte y Teatro – Cultura



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Ya se inauguró en Madrid una impresionante exposición de Fernando Botero con más de 60 pinturas de gran formato.

Fernando Botero tuvo que romper su rutina de trabajo por cuenta del coronavirus. “Antes del Covid 19, mi papá llegaba a las 11 de mañana a su estudio, se daba una pausa para almorzar en el restaurante que quedaba abajo, tomaba 15 minutos de descanso y luego pintaba hasta las 6 de la tarde”, dice Lina Botero, su hija y una de las curadoras (junto con Cristina Carrillo de Albornoz) de la gran exposición que se inauguró en Madrid, en el espacio CentroCentro, en el emblemático Palacio de Correos, junto a la plaza de Cibeles.

No para de trabajar: él dice que pintar es como comer helado de chocolate; es lo que más disfruta. Verlo trabajar –ver cómo se mueve por el estudio– es encontrarse con una persona 10 años menor”.

“El restaurante en el principado de Mónaco cerró y Botero tuvo que reacomodarse: “ahora dibuja toda la mañana y solo va al taller por la tarde”, dice Lina. “No para de trabajar: él dice que pintar es como comer helado de chocolate; es lo que más disfruta. Verlo trabajar –ver cómo se mueve por el estudio– es encontrarse con una persona 10 años menor”.

Fernando Botero

Naranjas, 2008_oleo sobre lienzo

Foto:

Cortesía CentroCentro

Fernando Botero

La cuadrilla, 2012_oleo sobre lienzo.

Foto:

Cortesía CentroCentro

En la exposición está otro de sus temas emblemáticos: las corridas de toros. “Mi papá es un entusiasta de la corridas y siempre las ha defendido. Y las pinta, como pintó el circo, porque también han sido un tema que han pintado otros grandes artistas: Goya, Picasso, Bacon o Chagall”.

Botero pudo haber sido torero. Su tío Joaquín, que asumió una figura paterna después de la muerte de su papá cuando tenía 4 años, lo inscribió en la escuela de banderilleros de “Aranguito” en Medellín, pero la pintura fue más fuerte que la fiesta brava.

“Cuando tenía 12 años vendió sus primeras acuarelas en las taquillas de la palza de toros de la Macarena”, dice Lina, “pero solo retomó el tema muchos años más tarde y en 1992 se expusieron sus obras sobre la corrida en el Grand Palais de París”.La exposición –tal vez una de las más ambiciosas de Botero en Madrid, además de una monumental en el Reina Sofía– tiene varias acuarelas sobre lienzo de su nueva producción.

Fernando Botero

Fornarina segun Rafael, 2008_oleo sobre lienzo

Foto:

Cortesía CentroCentro

La exposición tiene varios ejes temáticos, entre ellos, América Latina y todo lo que significa su infancia y su visión de nuestros pueblos; la religión; sus versiones de grandes obras de arte como Las Meninas, de Velázquez, o las obras de Rubens o Piero della Francesca; las naturalezas muertas. Y el circo.

“Mi papá, durante varios años, pasó sus vacaciones en Zihuatanejo, un pueblo de pescadores en el Pacífico mexicano. En el 2006 hubo algo que lo asombró. El pueblo se vio invadido por la llegada de un grupo de fieras y malabaristas. Mi papá siguió el desfile inaugural de ese circo pobre, con su tigre sin dientes y sus camellos desnutridos. Lo cautivó su belleza y su melancolía. Estuvo en varias funciones. Se metió en sus camerinos y se pasó sus vacaciones haciendo bocetos y bocetos; luego regresó a París y pintó toda la serie”.

Fernando Botero

The Arnolfini según Van Eyck, 2006

Foto:

Cortesía CentroCentro

“La obra de mi papá tiene una acogida impresionante. En China y en Singapur fueron a verla miles y miles de personas. Él siempre lo ha dicho: entre más local, más universal”, concluye.

Fernando Gómez E.
EDITOR DE CULTURA



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