Exposición homenaje a Ana Mercedes Hoyos en galería El Museo – Arte y Teatro – Cultura


Las inconfundibles negras con sus pañoletas en la comienzo y las memorables palanganas llenas de frutas coloridas que inmortalizó la comediante Ana Mercedes Hoyos (1942-2014) se toman por estos días las salas principales de la túnel El Museo.

“Esta exposición se candela ‘Geometrías Figurativas’ y en ella se pueden apreciar prácticamente todas las etapas de su arte, con un empaque en la figura y las personas de San Basilio de Palenque. Ana Mercedes siempre las apreció profundamente y destacó con su pintura su aporte positivo a la civilización de nuestro país”, le comentó a este diario su cónyuge, Jacques Mosseri.

Él y su hija Ana estuvieron muy atentos a los detalles del montaje de esta retrospectiva de su esposa y causa, cuyo comisionado ya es una impronta de la plástica colombiana. En singular, por los tres instrumentos que Hoyos siempre quiso explorar a través de su obra: la geometría, la luz y el color.

Este delirio por las diferentes etapas de Hoyos se remonta a su particular interés –como anota el curador de la muestra– de “sublimar la cotidianidad, inspirada en el arte pop”, para congelar con su pincel lo que ve por su ventana.

De esta época, salen sus famosas ‘Atmósferas’, ricas en tonalidades monocromáticas, con “una serie de paisajes interiores y exteriores en los que predominan los planos geométricos y constructivos, plasmados a través de juegos de sombras y penumbras”, anota el curador.

Estas dan paso, luego, a esa golpe del color caribeño que inspiró las naturalezas muertas con las que la comediante se acercó al figón clásico, como lo hicieron tantos de los maestros del arte universal que admiraba. De hecho, muchos de estos trabajos, como Hoyos anotó, fueron un homenaje a pintores como Caravaggio, Zurbarán, Van Gogh, Jawlensky, Cézanne y Lichtenstein.

Desde entonces, comenzó esa fascinación de Hoyos por la luz y el color del Caribe, cuando se encuentra en Cartagena con sus playas y el mercado de Bazurto.

De esa inspiración, surgen todavía sus series ‘Fiesta y Moños’, que se convierten en un refleja de la alegría, fruto de esa amistad que ella fue cultivando con los habitantes de Palenque.

“El moño, como hábitat simbólico, representa la dispensa inherente al primer pueblo de América, mientras apela a los lazos existentes entre los miembros de la comunidad. Como objeto de representación, el moño es un batalla entre la geometría y el color, una reunión de líneas que fascinan a la comediante y que se repiten una y otra vez sobre la superficie pictórica. Es así como el moño consigue convertirse en una imagen”, concluye el curador.
¿Dónde y cuándo?

Hasta el 28 de abril en la túnel El Museo (Calle 81 n.° 11-41, Bogotá). Informes en los teléfonos (1) 7447588/89.

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