Entrevista con Shaggy sobre el reguetón y su álbum ‘Hot Shot 2020’ – Música y Libros – Cultura



[responsivevoice_button voice=”Spanish Latin American Female” buttontext=”Escucha esta noticia”]


Cuando le encargaron a Shaggy hacer la canción oficial de la Eurocopa de hace 12 años, el cantante propuso una mezcla inusual, casi inverosímil para el momento: combinar cumbia colombiana con ‘dancehall’ jamaiquino. El experimento salió bien: ‘Feel The Rush’ le incorporaba la clásica melodía de la ‘Cumbia cienaguera’ a una pista de ‘reggae’, acompañada de la inconfundible voz gangosa y el acento jamaiquino del artista nacido en Kingston.(Lea también: Beatriz Luengo y su respuesta feminista a ‘Hawái’ de Maluma).

“A mediados de 2008, otra sierra nevada, muy distinta y alejada del Magdalena, fue el escenario para una curiosa resurrección de esta cumbia. Ese año, la Eurocopa de fútbol se organizó en Austria y Suiza. (…) La música la ponía un tal Samim Winiger, DJ de origen iraní que ‘sampleó’ una versión ‘house’ de los arreglos de Luis Enrique Martínez, que incitaban en Colombia a evocar inevitablemente la letra de Esteban Montaño y a los más agradecidos, a escudriñar en el legado de Andrés Paz Barros y de toda la música de Ciénaga”, cuenta el historiador y periodista musical Felipe Arias Escobar en una crónica sobre la popular canción colombiana que escribió para ‘Semana’ en 2017.

Para Orville Richard Burrell —nombre real de Shaggy—, esta amalgama fue exitosa por una razón: “La música siempre es híbrida”. Ese principio lo ha acompañado desde que comenzó su carrera, a principios de los años 90, hasta hoy, que lanza un álbum compilatorio. Este proyecto se llama ‘Hot Shot 2020’, como homenaje al disco que tenía el mismo título (sin el 2020) y que lanzó hace 20 años. En él recoge sus temas clásicos y los regraba con sonidos más cercanos a lo que oímos por estos días. El proyecto es, además, la razón por la que tuvo esta conversación con EL TIEMPO.

(También puede leer: Juanes, 20 años de un sueño que comenzó con ‘Fíjate Bien’).

Su insistencia en el valor de la hibridez no es solo discurso. Además de ‘Feel The Rush’, muchas de sus canciones se entremezclan con ritmos que comúnmente no se asocian al ‘reggae’. Otra muestra es el álbum ’44/876′, que hizo junto al famoso músico británico Sting, exlíder de The Police, hace dos años.

Por otro lado, su relación con Colombia no se acabó con su ‘sampleo’ de la ‘Cumbia cienaguera’, pues ha colaborado con varios artistas de acá. En su lista están el dúo Cali y el Dandee, con quienes hizo la canción ‘Lumbra’ en 2017. El tema tiene sonidos de ‘dembow’, una mezcla que se hace más frecuente en su nuevo disco y que le interesa particularmente a Shaggy, porque ha seguido de cerca el ascenso del reguetón desde que conoció a El General —considerado uno de los padres de este género— en Nueva York durante el bachillerato.

Es curioso: Shaggy estuvo ahí cuando se sembró la semilla del reguetón a finales de los años 80, y, tiempo después, grabó la canción con Mauricio Rengifo (el Dandee), que, junto con Andrés Torres, fue el productor de ‘Despacito’, la canción que estableció definitivamente al reguetón como el nuevo pop latino al lograr tener el video en YouTube con más reproducciones en la historia.

(Le recomendamos: J Balvin, el rey de las nominaciones al Grammy Latino 2020).

Los números que ha logrado Shaggy no son menos afortunados. Varias veces ha conseguido que sus canciones se posicionen en los primeros puestos de las listas de América Latina, Estados Unidos y Europa. Tras ganar dos premios Grammy, el jamaiquino celebra su carrera con su nuevo proyecto y hace una revisión de lo que ha logrado en casi tres décadas de trayectoria artística.

Ha estado presente en la escena por casi 30 años. ¿El ‘reggae’ ha cambiado durante todo este tiempo?

El ‘reggae’ ha tenido muchos cambios, realmente. Su nacimiento viene del mento, el mento se convirtió en ska, el ska se convirtió en ‘rocksteady’, el ‘rocksteady’ se convirtió en ‘dub’, el ‘dub’ se convirtió ‘reggae’, y el ‘reggae’ se convirtió en ‘dancehall’. Hay un tipo de ‘dancehall’ de los 90 que solemos comparar con un estilo de ‘dancehall’ más cercano al trap. Tiene muchas caras. Hay muchos géneros que vinieron de ahí. Tienes el reguetón, una parte del ‘hip hop’ y, por supuesto, el ‘afrobeat’. He visto todos esos cambios y he sobrevivido a la mayoría de ellos. Así que me siento muy feliz de seguir siendo relevante para una generación joven de personas que aman el ‘reggae’.

Las islas del Caribe han aportado mucho históricamente a la música del resto de América. ¿Cómo cree que se mezcla el aporte jamaiquino con el de los otros países?

Lo bueno de la música, para mí, es que es híbrida. No existe algo como la música pura. Si miramos el ‘reggae’, por ejemplo, muchos ven el legado de Bob Marley como el más puro, como la fuente primera del ‘reggae’. Pero si revisas algunos documentales, verás que cuando Marley comenzó a hacer su música, Chris Blackwell ya estaba haciendo sesiones de ‘dub’, tal como él mismo lo explica. O sea que el trabajo de Marley también es un híbrido, como cualquier música. Do, re, mi, fa, sol, la, si, do. Son solo siete notas. Nosotros no estamos inventando la rueda aquí.

Si tienes un 90 por ciento de talento y un diez por ciento de trabajo, nadie lo va a notar. Puedes trabajar al 90 por ciento y tener solo un diez de talento y ser el artista más grande del mundo.

Y su propia música también está llena de mezclas…

Claro. Empecé mi carrera haciendo mezclas. Nunca hice ‘dancehall’ en su forma auténtica. Jamaica está llena de mixturas en su música. En nuestra cultura están muy presentes el ‘reggae’ y el ‘dancehall’. Y es fácil ver la influencia de estos sonidos en muchísimos otros géneros alrededor del mundo. No solo en las relaciones obvias como el ‘hip hop’, el ‘afrobeat’ o el reguetón, sino incluso en el rocanrol.

Ya que menciona el reguetón en esa lista de géneros relacionados con la música jamaiquina, ¿qué tan cercano es usted a estos ritmos y a la música en español, en general?

Soy muy cercano. Recuerda que El General estudió en Brooklyn. Él y yo fuimos al mismo ‘high school’, así que lo conozco desde hace años y estuve ahí cuando comenzó a hacer sus propias versiones de canciones de artistas jamaiquinos como Shabba Ranks y Little Lenny. Uno de esos ‘covers’ que hizo fue a un tema de Shabba Ranks que se llamaba Dem Bow. El ‘beat’ de esa canción se convirtió en el sello de lo que hoy se llama ‘dembow’, que es la célula rítmica del reguetón.

(Le puede interesar: Bad Bunny da mensaje contra el machismo tras ganar premio Billboard).

El General fue el gran pionero del reguetón fuera de Panamá. Y nosotros nos movíamos en los mismos circuitos en Nueva York. Fue el padre del género. Es algo que hemos conversado con Daddy Yankee muchas veces. Recientemente lo hicimos en un documental. He visto crecer ese género durante mi carrera. Ahora veo a artistas como J Balvin haciendo un trabajo increíble al producir esta música y al repartir su cultura por todas partes. También gente como Daddy Yankee, Tego Calderón o Nicky Jam han hecho un gran trabajo al llevar el género al ‘mainstream’. Ahora las puertas están abiertas para que entren muchos otros artistas.

De hecho, el otro día creo que fue Ozuna quien hizo un ‘cover’ en español de ‘It Wasn’t Me’ —una canción de Shaggy—, ¿ves a lo que me refiero? Hemos sido una gran influencia. Es increíble ver cómo los géneros florecen y ver que hay millones de seguidores que apoyan el trabajo de artistas que han logrado poner su música en el ‘top’. Solo puedo desearles lo mejor. Recuerdo cuando Ricky Martin estaba intentando comenzar esta revolución latina, pero luego llegó el reguetón y realmente se apropió del ‘mainstream’. El reguetón hoy es el equivalente a lo que significa el ‘dancehall’ en para el público anglosajón.

Respecto a lo que cuenta de su relación con El General, ¿se podría decir que de alguna forma usted fue el puente entre el ‘reggae’ jamaiquino y la música latina?

Pues definitivamente estuve presente en ese intercambio. El General y yo teníamos un amigo en común. Conocí a su mánager muy bien. Me llevó por primera vez en mi vida a un bar latino en Nueva York. Estábamos en el Bronx y yo le decía: ‘¡Jesús! Eres como una superestrella masiva, estoy impresionado de no haberlo sabido antes’. Entonces, sí. Definitivamente estuve ahí y fui parte del proceso. Además, he colaborado con muchos artistas de reguetón a través de los años. Y voy a continuar haciéndolo porque creo que es un género que les da alegría a las personas y está creando una cultura muy colorida.

Es curioso que usted viera nacer al reguetón con el componente jamaiquino y, ahora, en su nuevo disco, retome esos ritmos y los mezcle con sus grandes éxitos…

Sí. Lo que realmente hago en este nuevo álbum es traer los estilos jóvenes que se están dando ahora. El reguetón, el ‘hip hop’ y el trap son muy populares. Ahora que lo pienso, el trap realmente es ‘dub’. Es una variación híbrida del ‘dub’ de King Tubby. Entonces tomo todos estos géneros que a su vez vienen de mi propio género. Es como si tuviera la contraseña para hacerlo.

¿Su experiencia con Sting le dejó elementos que permanecen en su música?

Claro. Mira que gran parte de este nuevo álbum lo grabé en el ‘backstage’ en el que Sting tocó ‘The Last Ship’. Un día estábamos tomando ‘gin & tonic’ y él tuvo la idea de que yo podía hacer este álbum. Y dije: “Sí, debería hacerlo, es una gran idea”. También hice Primavera, que es una canción que comencé a hacer para ’44/876′, el disco que grabé con Sting, y que terminé agregando al nuevo proyecto.

¿Qué significó para usted hacer un disco de estas características?

Fue súper. Se siente muy bien porque es una celebración a la trayectoria de Shaggy. Tomamos varias de mis canciones más famosas y las regrabamos. Les dimos un nuevo rostro, un nuevo sentimiento. Incluimos temas como ‘Bombastic’, ‘Oh Carolina’, ‘Hey Sexy Lady’.

(Esto puede interesarle: El top 5: Mujeres que rompieron récords de la música en la década).

Además, tiene cinco nuevas canciones. Es un recorrido por mi camino en el ‘dancehall’. Y las nuevas canciones son una ventana por la que se puede ver al Shaggy del futuro.

¿Qué le diría a la gente que está empezando a pensar en dedicarse a la música?

Si te levantas cada mañana y sueñas con hacer música, si lo sientes en tu corazón, hazlo. Yo lo haría. Lo haría incluso gratis. Una cosa es segura: la música es algo por lo que tienes que trabajar duro. Trabaja duro. Si tienes un 90 por ciento de talento y un diez por ciento de trabajo, nadie lo va a notar. En cambio, puedes trabajar al 90 por ciento y tener solo un diez de talento y ser el artista más grande del mundo. Depende de qué tan duro le vas a meter, de qué tanto lo quieres en realidad, de qué tan dedicado estés a perfeccionar tu arte.

MATEO ARIAS ORTIZ
Redacción Domingo
​EL TIEMPO
En Twitter e Instagram: @mateoariasortiz





MÁS INFORMACIÓN

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Facebook
%d bloggers like this: