El reino del silencio | La Prensa Panamá


El cine post apocalíptico funciona mejor cuando todo está tranquilo en el plano de lo real.

De esa manera, el espectador se compromete a creer que la historia inventada sobre el fin del mundo que plantea una película es creíble por completo. Lo que a veces olvida Hollywood es que la realidad puede ser más contundente que la ficción más inimaginable.

Un lugar en silencio parte 2 (A Quiet Place Part II) tenía fecha de estreno para antes de que el coronavirus doblegara al mundo. Por culpa de los estragos causados por la Covid-19 su fecha de arranque se pospuso para 15 meses más tarde.

Ahora, llega a las salas de cine la continuación de los avatares que deben vencer los miembros de la familia Abbott, mientras la audiencia quizás esté más preocupada si se ha puesto de forma correcta la mascarilla luego de comerse las palomitas de maíz o si esa dificultad para respirar se debe a la tensión que causan las escenas de esta interesante producción de John Krasinski, o si ha estado expuesto a ese virus que nadie quiere conocer.

En esta segunda entrega se explica al espectador el origen de los extraterrestres. Cortesía

Cuando la primera parte de este filme de terror y suspenso nos sorprendió a todos en 2018 por su estilo original, intimista y contundente, gracias a una dirección impecable de John Krasinski, no teníamos idea de que el año 2020 iba a causarnos más miedo, espanto y pánico que una invasión de alienígenas carnívoros, iracundos, violentos, ciegos y con un oído que envidiarían búhos, palomas, gatos y elefantes.

Una de las principales novedades de esta segunda entrega es que ya sabemos cómo llegaron los aliens a la Tierra y cómo fue ese primer día devastador cuando invadieron la comunidad donde residían los Abbott.

Otro aporte es que plantea una certeza: los momentos de crisis, cuando aparecen bichos foráneos que dejan solo muerte a su alrededor (reemplace aliens por coronavirus y viceversa), pueden sacar todo lo mejor del ser humano, pero también todo lo miserable de algunos integrantes de nuestra especie.

A la larga, Krasinski es un artista optimista, por lo que sigue con eficacia el mismo sendero de otros creadores que han estudiado, desde la ficción cinematográfica, los desastres que han marcado a nuestra especie: que sí somos capaces de renovar la esperanza por un mejor porvenir no importa las tragedias que nos caigan encima.

John Krasinski mantiene en este regreso el mismo ritmo rabioso y una similar atmósfera asfixiante que nos mantuvo incómodos en la butaca hace tres años. También conserva ese control de causarnos zozobra y tensión en momentos rápidos, repletos de adrenalina, como en aquellos instantes cuando el terror a morir descuartizado está agazapado, pero siempre latente.

El reino del silencio
La primera entrega costó $17 millones y obtuvo 3$40 millones de retorno. Cortesía

Es bienvenida la presencia de un nuevo miembro al elenco de Un lugar en silencio parte 2: el actor Cilliam Murphy, quien obtuvo admiración de críticos y público por esa maravillosa serie de televisión que es el drama criminal Peaky Blinders.

En este filme, no presenta ningún rastro del gánster irlandés de origen gitano que encarna en el programa de la BBC. A las órdenes de Krasinski, Murphy sabe mostrarnos su lado vulnerable al entrar en la piel de una persona que perdió a todos sus seres queridos por culpa de los extraterrestres y que se ha convertido en un ermitaño egoísta, pero que luego es empujado a ser el héroe que se requiere cuando las circunstancias así lo exigen.

Lo único que uno lamenta, luego de ver el cierre de este largometraje, es lo evidente de una tercera parte, cuyo posible cineasta sería Jeff Nichols (El Elegido) según Variety, proyecto que saldría a la luz en 2023 con Krasinski como guionista y productor ejecutivo. De ser así, harán de Un lugar en silencio otro de esos títulos sometidos a las secuelas, reposiciones y adaptaciones por su seguro atractivo en taquilla (la primera entrega costó $17 millones y obtuvo 3$40 millones de retorno). Es probable que esta imposición le reste en el futuro credibilidad a esta saga al querer extender su trama más allá de sus posibilidades orgánicas.

Pongo un ejemplo: fabulosas producciones de terror como Aliens y Jaws han sido reusadas tantas veces que su impacto en la pantalla grande ha dejado de ser lo que era al principio.



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