El mundo post pandémico; lecciones 6 al 10


Continúo citando al magnífico libro del periodista internacional de CNN, Fareed Zakaria, titulado “Diez lecciones para un mundo post pandémico”. Para recordar las primeras 5 lecciones cubiertas en mi primer artículo, éstas fueron: 1) amárrense los cinturones para un mundo “past forward”; 2) lo que importa no es la cantidad de gobierno, sino la calidad; 3) los mercados no son suficientes; 4) la gente tiene que escuchar a los expertos; los expertos tienen que escuchar a la gente, y 5) la vida es digital.

Hoy citaremos, en resumen, las lecciones del 6 al 10, tituladas: 6) “Aristóteles tenía razón: somos animales sociales”; 7) “la desigualdad empeorará”; 8) “la globalización no está muerta”; 9) “el mundo se está haciendo bipolar”, y 10) “a veces los mayores realistas son los idealistas”.

Sexta lección: “Aristóteles tenía razón:somos animales sociales”. El teletrabajo, que en pre-pandemia parecía posible, durante la pandemia se comprobó del todo. Lo comprobamos en Coronado, donde muchos residentes de fin de semana se convirtieron en residentes permanentes. Viviendo en el campo frente o cerca del mar, no dejaron de trabajar un solo día. Comprobaron que pudieron aumentar geométricamente su calidad de vida y a la vez trabajar con eficacia. Se estima que –como ejemplo del cambio– 420 mil personas se mudaron de la ciudad de Nueva York hacia los suburbios. El Zoom resultó tranformador, pero las ciudades no se quedan quietas y se van renovando con el atractivo de más y más áreas peatonales (cambio importante que reclama nuestro renovado Casco Viejo). La gente busca gente, así que las ciudades tienen también futuro si les toca un vigoroso gobierno local. Las personas son, por naturaleza, animales sociales, como escribió Aristóteles.

Séptima lección: “la desigualdad empeorará”. La muerte es democrática y las pandemias deben ser factor de igualdad, pero no ha sido así: obviamente, si resides en un barrio rojo con muchos familiares en un solo cuarto, el virus te atacará con más facilidad, será más explosivo y tu acceso a la mejor medicina será difícil. Aún cuando parezca mentira, la desigualdad y pobreza mundial ha disminuido en los últimos 50 años, principalmente por el progreso económico en China, pero el virus va a reversar todo y se estima que entre 70 millones y 430 millones de personas serán empujadas de vuelta a la extrema pobreza. En nuestro Panamá, debemos redoblar esfuerzos consensuados y radicales en los temas básicos de desigualdad: agua, educación, salud/CSS, seguridad/justicia y planificación… y debemos evitar re-encierros que mundialmente han comprobado ser una medicina peor que la enfermedad.

Octava lección: “la globalización no está muerta”. Las corrientes y fuerzas estructurales empujando la globalización de hoy son irreversibles. Reversarlas requeriría un esfuerzo masivo con consecuencias enormes. Las naciones de hoy son tan interdependientes, que incluso la guerra se convierte en autodestructiva. Ejemplo: China y Estados Unidos, las dos economías mayores del planeta, a pesar de su “guerra comercial”, tienen una interdependencia tal, que una guerra sería igualmente destructiva para las poblaciones de ambos…Pero ésto no significa que no ocurrirá. La globalización no está muerta… ¡pero podríamos matarla!

Novena lección: “el mundo se está haciendo bipolar”. Por más de 200 años, Estados Unidos ha provocado una variedad de sentimientos muy típicos hacia el Estado más grande y fuerte del mundo: amor, odio, miedo, esperanza, envidia, rabia, admiración… y ahora hay una emoción que hasta ahora nunca había existido: lástima. Ojalá que con los resultados electorales esto cambie, porque al mundo le conviene el balance entre las dos economías mayores: China y Estados Unidos. Además, no conviene que la estrella ejemplar (con todos sus serios defectos como el racismo estructural) de la democracia, vaya autodestruyéndose. Estados Unidos es la mayor economía (más que las de China y Japón juntas). Tiene 90% de todas las transacciones financieras y un poder militar mayor que los diez países que le siguen, juntos. Lo que se ha debilitado es su “soft power” (su capacidad de establecer -a las buenas– la agenda mundial).

China representa hoy el 16% del PIB mundial y el de más rápido crecimiento. La más grande fuente de comercio sustituyendo a Estados Unidos. Tiene las más grandes reservas financieras. Es número uno en fabricación marítima, paneles solares y turbinas; el mayor mercado para autos, computadoras y celulares inteligentes, y tiene 226 de las 580 computadoras más veloces del mundo. La China de hoy es muy restringida en el área geopolítica y militar. Ya no está financiando insurgencias en otros países del mundo.

Es un mundo nuevo, bipolar. Washington acostumbra “tough power” en vez de “soft power”, lo cual es muy peligroso, sobre todo por el “soft power” de la China actual. Ojalá ambos sean, en este mundo bipolar, más “inteligentes” que “brutos” en sus políticas internacionales. Se puede ser bipolar sin guerra. La bipolaridad es inevitable; la guerra –aún la fría– es escogida.

Décima lección: “a veces los más grandes realistas son los idealistas”. Es un mundo bipolar, pero puede ser a la vez multilateral. Un sistema internacional que dé voz a más países, resultará en un más vibrante sistema democrático Este sería un mundo más estable y próspero para todos.

En conclusión: no hay nada escrito. La gente está un tanto desorientada. Todo está cambiando, y rápidamente. Estamos afrontando muchos posibles futuros.

El asunto no es simplemente crear soluciones sino lograr el compromiso político para implementarlas. No hay excusa para la inacción.

No existe un “gobierno mundial” y nunca existirá este concepto de gran conspiración con su cuerpo armado secreto, bajando de nuestros cielos en terribles helicópteros negros.

Lo que sí puede y debe existir es un sistema de gobernanza creada por naciones soberanas, atendiendo y resolviendo problemas comunes.

Esta terrible pandemia ha creado la posibilidad de reformas y cambios; ha abierto el camino a un nuevo mundo.

Está en nosotros, tú, yo y aquél, aprovechar esta oportunidad… y no dejarla pasar. ¡Todavía nada está escrito!

(Nuestras gracias por estas ideas al colega Fareed Zakaria).

El autor es fundador del diario La Prensa



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