Crean un medicamento genético que hace efectiva la vacuna contra cualquier tipo de cáncer



Salvador Aliño, catedrático de Farmacología de la Universidad de Valéncia y responsable del orden de investigación de la Poder de Medicina de la Universitat de València y del hospital La Fe que han desarrollando un medicamento hereditario que hace efectiva la vacuna contra el cáncer. (Juan Carlos Cárdenas / EFE)

Investigadores de la Poder de Medicina de la Universitat de València y del hospital La Fe han desarrollado un medicamento hereditario que hace efectiva la vacuna contra el cáncer y que en un año podría estar dispuesto para probarse en humanos si se contara con la financiación necesaria.

Así lo ha asegurado el catedrático de Farmacología de la UV y farmacólogo clínico de La Fe Salvador Aliño, quien encabeza el orden de investigación que trabaja en el avance de este medicamento, que ha demostrado su competencia contra el melanoma en animales y que podría aplicarse a cualquier tipo de cáncer.

Hasta el momento se ha conseguido que las vacunas sean eficaces de forma preventiva, es proponer, si se aplican previamente a la implantación del tumor este no se desarrolla, pero ese sistema implicaría inmunizar a toda la población de todos los tipos de cáncer, poco que para Aliño no es asumible para nadie.


Sin confiscación, añade que si se aplican una vez el cáncer está implantado la vacuna no es efectiva, oportuno a que cuando se desarrolla un tumor el organismo genera “cierto extremo de tolerancia” al mismo que las vacunas no son capaces de anular.

Por ello, los investigadores valencianos, entre los que se encuentran, encima de Aliño, María José Herrero, Antonio Miguel y Luis Sendra, han trabajado en el avance de un medicamento hereditario (con células modificadas genéticamente) que permita “silenciar” los genes responsables de esa “tolerancia” al tumor, para a posteriori aplicar la vacuna.

Eficaz, por ahora, en animales

Con el sistema desarrollado, publicado en la revista OncoTargets and Therapy y que ha demostrado su competencia en ratones, el organismo recupera la actividad antitumoral y neutraliza las células infectadas, con lo que el cáncer se cura.

Los investigadores estiman en unos 50.000 euros la financiación que necesitan para probar el medicamento en humanos Según explica Aliño, el separación de la molécula CTLA4 (una de las responsables de esa tolerancia al tumor) usando anticuerpos dirigidos contra proteínas en la superficie de la célula ha mostrado una respuesta antitumoral eficaz, pero existe otra molécula, la Foxp3, ubicada en el interior de la célula, que todavía es responsable de esa “tolerancia”.

Por esta razón, el objetivo de este equipo investigador era evaluar si combinar la inmunización terapéutica con el silenciamiento de los genes que codifican estas moléculas de ubicación tanto extra como intracelular mejoraba la respuesta antitumoral, poco que han demostrado, de momento, en animales.

Este trabajo, aseguran, ha demostrado que la vacuna de células tumorales, combinada con el silenciamiento de genes Foxp3 o CTLA4, puede aumentar la competencia de la inmunización antitumoral terapéutica.

El ulterior paso sería ganar los mismos resultados con genes humanos en laboratorio, pero el problema, según relata Aliño, es que “no hay financiación para desarrollar el medicamento de silenciamiento en genes humanos”.

Este farmacólogo calcula que el medicamento podría estar terminado en un año si se tuviera la financiación necesaria, que estima en unos 50.000 euros, correspondientes al trabajo de una persona durante todo un año, pero lamenta las dificultades que tienen los investigadores para ganar fondos.

A partir de ahí, quedaría obtener la autorización de la Agencia del Medicamento para hacer los ensayos clínicos en pacientes y poder poner en el mercado una terapia efectiva contra al cáncer, una de las enfermedades que más muertes causa tanto en hombres como en mujeres, y que se prevé que afecte a una de cada tres mujeres y uno de cada dos hombres.

Salvador Aliño defiende que las vacunas contra el cáncer son “una alternativa muy atractiva” pues su potencial terapéutico es “muy elevado” y tienen un aventura “muy bajo”, y recuerda que en su avance han contribuido muchos investigadores desde antiguamente de 1990.

No obstante, añade, ha sido en la última término cuando se han conseguido “éxitos relevantes”, primero con las vacunas preventivas utilizando células tumorales modificadas genéticamente, y más recientemente, combinado esta terapia con el silenciamiento de genes implicados en la tolerancia al tumor.

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