Contraseñas populares y nada seguras


¿Qué tan poco robustas son sus contraseñas del celular, redes sociales o correos electrónicos? Si coinciden o se acercan a opciones sencillas de recordar como “12345”, “Password” o “abc123”, significa que forman parte del ranking de las peores del año, según el informe periódico que publica NordPass, tras analizar 500 millones de contraseñas que se filtraron en 2019.

“12345” lideró el informe anual, quitándole el primer lugar a “123456”, que encabezó las preferencias de los usuarios más descomplicados en 2018. Alternativas como “iloveyou”, “password”, “123123”, “test”, “princess”, “sunshine” y “11111” también aparecen entre las contraseñas más comunes (ver tabla).

Nuevos sistemas

Manejar una contraseña para cada cuenta o aparatos conectado es una tarea complicada y por ello los desarrolladores tecnológicos trabajan en sistemas de acceso propios de las películas de ciencia ficción, como el reconocimiento facial o visual o huellas digitales, que ya se emplea en modelos de celulares móviles.

“Nuevamente la utilización de contraseñas extremadamente fáciles de vulnerar lidera las opciones más elegidas del listado, incluidas cadenas numéricas simples y nombres comunes. La misma imagen se repite cada año en las listas de las contraseñas más utilizadas, como fue el año pasado, el año anterior, etc.”, comenta Camilo Gutiérrez, jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica, dedicada a la seguridad en el universo digital.

Infografía

Es cierto que no hay “sistema de seguridad perfecto” ante los constantes y cambiantes ataques de hackers, ni siquiera las empresas que más se esfuerzan lo consiguen, pero tampoco hay que facilitarle el trabajo a los ciberdelicuentes usando una clave de acceso como “abc”, apunta el ingeniero de sistemas Roger González.

La primera medida es establecer (y recordar) contraseñas “fuertes”, aquellas que combinan mayúsculas, minúsculas, números y signos, además de utilizar el doble factor de autenticación en las cuentas (una pregunta, por ejemplo), anota Gutiérrez.

¿Cómo se logra una clave robusta sin olvidarla en el camino? Una forma es tomando una palabra o frase corta (unos 10 dígitos) que sea fácil de recordar para luego reemplazar algunas de las letras por variantes como mayúsculas, números y símbolos, según información del gigante digital Google.

González añade que, una vez dominado el arte de crear y recordar contraseñas sofisticadas, es necesario cumplir con dos hábitos sanos: cambiarlas periódicamente (cada 2 o 3 meses) variándolas en algún detalle y no usar una misma clave en más de una red social, correo o aparato.



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