Consejos para intolerantes a la lactosa | EL UNIVERSAL




La intolerancia a la lactosa es de aquellos sufrimientos difíciles de asimilar. El hecho de tener en frente un helado de vainilla y no poder comerlo por miedo a que ‘pueda ocurrir algo’ o aguantar las ganas de echarle suero a unas tajadas verdes es una decisión que queda entre el placer y el dolor.

Quienes sufren intolerancia a la lactosa no pueden digerir este azúcar presente en la leche debido a problemas con la lactasa, que es la enzima sintetizada en el intestino delgado, encargada de dividir la lactosa en glucosa y galactosa.

La Clínica Mayo explica que a este fenómeno también se le llama ‘absorción insuficiente de la lactosa’ y es un cuadro clínico caracterizado por dolor abdominal, náusea, flatulencias y/o diarrea… Triste.

La nutricionista María Clara Obregón, magíster en Nutrición Humana, explica que la intolerancia a la lactosa “es una condición que se presenta de manera natural en los humanos paulatinamente luego del destete”. Algunos niños padecen síntomas digestivos cuando toman, debido a que su organismo no puede digerir este azúcar.

Según la experta, solo debe ser llamada intolerancia en aquellos sujetos que manifiestan la sintomatología luego de consumir lactosa.

Si bien este tipo de alimentos afecta a las personas con intolerancia, la nutricionista María Clara Obregón difiere en cuanto a suspenderlos por completo.

“Se sabe que la mayoría de los sujetos tolera la cantidad presente en un vaso de leche, sin embargo, en los casos en que existe una verdadera intolerancia, lo ideal es no eliminar los lácteos de la alimentación por ser una fuente rica de nutrientes, se debe consumir por tanto leche deslactosada y productos lácteos fermentados como el yogur y los quesos ya que su aporte de lactosa se encuentra muy reducido, impidiendo la aparición de síntomas”.

El Grupo de Gastroenterología Pediátrica recomienda:

– En necesario que los alimentos que contienen lactosa se deban ingerir en pequeñas cantidades repartidas a lo largo del día.

– Es conveniente comerlos con alimentos grasos o azucarados.

– Como un dato adicional, los lácteos mejor tolerados son la nata, mantequilla, quesos curados y helados, por su menor contenido en lactosa y/o mayor cantidad de grasa y azúcares.

– Atención, porque los yogures son lácteos fermentados y contienen bacterias que mejoran la digestión de la lactosa, por lo que generalmente son bien tolerados por estos pacientes, pero hay que ser precavidos, ya que en algunos la leche se añade tras el proceso de fermentación.



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