Análisis sobre los efectos del mercurio en el cuerpo – Salud – Vida


Aunque no existen estadísticas completas sobre los artículos del mercurio en la población colombiana expuesta a este tóxico, según el Instituto Doméstico de Lozanía (INS), entre el 2013 y el 2015, se reportaron 1.126 casos de intoxicación. Estos registros, tomados del sistema de sanidad, de entrada evidencian un significativo subregistro. No obstante, Planeación Doméstico logró establecer que provenían de 18 departamentos: el 56 por ciento del país. Antioquia, con 312 casos, encabezaba la letanía con más víctimas, seguido por Chocó con 218 afectados; Córdoba, con 206; Bolívar, con 167 y Sucre con 143 enfermos.

Una ojeada a los municipios ubica a Ayapel (Córdoba) con el viejo número de intoxicados en ese periodo, con 139 registros que equivalen al 12,3 por ciento del total, seguido por Caucasia y El Bagre, en Antioquia con 125 y 78 casos que equivalen, respectivamente, al 11 y 7 por ciento.

En contraste con la equivocación de estadísticas sobre este ponzoña silencioso, los daños que ocasionan en el ser humano sí están definidos. Según el toxicólogo Javier Rodríguez, del Hospital San Ignacio, el periodo de vida media de este metal en el organismo es de 30 a 60 días. Sin confiscación, a nivel cerebral, se pueden encontrar trazas hasta 20 abriles a posteriori. Tal vez por eso, el daño sobre el sistema nervioso es el más significativo, especialmente en mujeres embarazadas y niños en crecimiento. Se manifiesta con cambios de comportamiento, temblores, pérdida de la sensibilidad y cambios dramáticos en la visión y la concierto. Asimismo, con la trastorno en la coordinación y los cambios emocionales de quienes están expuestos por largos periodos a este ponzoña plateado. Lo bajo aquí –dice Rodríguez– es que muchos de estos síntomas se confunden con otras enfermedades, lo que torna difícil los diagnósticos.

Pero el mercurio además compromete otros órganos, como el corazón y el riñón y se han descubierto graves afectaciones en el sistema de defensas, al punto que la exposición a este metal se ha relacionado con enfermedades autoinmunes como el lupus.

Por supuesto que síntomas menores como la pérdida del apetito, el dolor muscular y la molestia, que igualmente presentan estas personas, usualmente son interpretados como consecuencia de la dureza del trabajo en la mina. El número de población afectada es tal que para el habituado, ya es hora de que las intoxicaciones por mercurio tengan un espacio específico en el sistema de sanidad.

Para Hernando Nieto, presidente de la Asociación Colombiana de Lozanía Pública, la información habitable es escasamente una pequeña muestra de la verdadera dimensión de este problema en términos sanitarios, dada la carencia absoluta de sistemas de información, de reporte y de unas rutas específicas de atención y seguimiento focalizados en todas las zonas afectadas por la minería ilegal.

Jesús Olivero Verbel en su documento ‘Enseres de la minería en Colombia sobre la sanidad humana’ explica que este proceso es realizado utilizando mercurio rudimentario que se evapora y es inhalado directamente por los mineros, por lo que los ‘amalgamadores’ son los más afectados en esta esclavitud productiva. Cerca del 80 por ciento se absorbe a través de los pulmones y desde allí es distribuido a todos los órganos del cuerpo, asegura Verbel. Según dice, de modo silenciosa el ponzoña llega directamente al cerebro que, yuxtapuesto al riñón, son los órganos más afectados.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO



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