Alberto Sanabria habla sobre el cine de Corea del Sur – Arte y Teatro – Cultura




El domingo pasado, la Academia de Artes Cinematográficas de Hollywood sorprendió al mundo otorgando por primera vez el Óscar a la mejor película a un filme coreano, Parásito, del director Bong Joon-ho.

Si bien es claro que Hollywood entendió que tiene que abrirse al mundo y a otros idiomas, también resulta muy diciente que haya sido Corea del Sur el primer país en obtener este trofeo, que hasta ahora solo se daba a películas en inglés.

De hecho, Corea, además de ser la cuna del taekwondo y una de los países productores de carros y tecnología más importantes del mundo, también es una potencia artística y cultural.

No podemos desconocer que esto es producto de una rica herencia milenaria, pero tampoco que es el fruto de una inteligente política de Estado que viene desde mediados del siglo pasado, a partir de la separación de las dos Coreas, como parte integral de su estrategia de desarrollo.

No es gratuito que desde los noventa estemos hablando del boom audiovisual y musical de Corea. Ahora bien, la danza y el teatro no se quedan atrás. Pudimos constatarlo hace ocho años con el maravilloso montaje de Hamlet de la compañía Street Theatre Troupe que trajo el Festival Iberoamericano de Teatro, bajo la dirección de Lee Youn-taek.

La obra era una simbiosis de artes marciales, danza, artes plásticas y música en donde se sentía la riqueza de la cultura coreana, que ha sabido asimilar el conocimiento de otras culturas. Es sabido, por ejemplo, que el ballet coreano que hoy se destaca por su perfección ha contado con los mejores maestros de países como Francia y Rusia.

Pero el factor más importante es el apoyo que los públicos coreanos dan a sus artistas, como lo contaba Bong Joon-ho, el director de Parásito, en una entrevista publicada por EL TIEMPO esta semana.

ALBERTO SANABRIA
Crítico de teatro.
Correo: sintelones@hotmail.com



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