A partir de hoy cambian los tiempos judiciales


La decisión de la Corte Suprema de Justicia de suspender por dos semanas prorrogables los términos judiciales, contados a partir de hoy, lunes 16 de marzo, no significa que la justicia se paraliza.

Lo que se suspende, como medida extraordinaria debido al coronavirus, es el computo de los términos, en todos los demás procesos y tramites judiciales.

Es decir, responder una demanda, alegar o presentar una prueba, efectuar una apelación, interponer una acción de tutela distinta al habeas corpus quedan en suspenso hasta el 30 de marzo.

La justicia se enfrenta ahora al coronavirus

Mediante el acuerdo número 146 del 13 de marzo de 2020, “por medio del cual se decreta la suspensión de los términos judiciales a nivel nacional”, la Corte Suprema de Justicia estableció la primera medida con efectos judiciales para reducir los riesgos de contagio por coronavirus, tanto de los usuarios, como de los funcionarios judiciales.

Primero, es clave entender lo que no se suspende. La justicia sigue trabajando, y los tribunales, juzgados y otras oficinas judiciales seguirán abiertas al público.

Todas las diligencias ante los jueces de garantías y la acción de hábeas corpus se tramitarán igual que en condiciones normales, pero con la salvedad de que la presencia del público sería limitada, y en lo posible, se aplicarán herramientas tecnológicas, como las video conferencias para avanzar las audiencias. En el caso de aquellas audiencias que se puedan efectuar en el centro penitenciario La Joya, sin la necesidad de testigos o peritos, estas se celebrarán sin mayores contratiempos.

Lo que se suspende, en realidad, es el cómputo de los términos en todos los demás procesos y trámites judiciales. Es decir, que a partir de hoy, lunes 16 de marzo, y por dos semanas prorrogables, los términos para responder una demanda, alegar o presentar una prueba, efectuar una apelación, interponer una acción de tutela distinta al habeas corpus, quedan en suspenso hasta el 30 de marzo, o hasta que la Corte decrete otra prórroga.

Según el artículo 499 del Código Judicial, los términos se vuelven a computar el primer día hábil después de la suspensión. Esta suspensión es un mecanismo verdaderamente excepcional, ya que las suspensiones establecidas de carácter general por el Código Judicial solo rige para días feriados y de duelo nacional.

El Estado precario de muchas de las instalaciones judiciales en ciudad de Panamá, en San Miguelito e, incluso, de las fiscalías demuestra que la justicia nunca ha sido una prioridad para los gobiernos recientes. Hay despachos judiciales que tienen baños dañados, otros cuyo único acceso es un estrecho pasillo por el cual necesariamente hay contacto cercano con otras personas. Algunos de los despachos de los jueces municipales y de circuito parecen verdaderas bodegas de cajas y archivadores y carecen de la ventilación adecuada y de la capacidad de aseo que debe tener un despacho de esta importancia.

El coronavirus ha demostrado las debilidades de los gobiernos alrededor del mundo. La fragilidad de los sistemas de justicia parece ser una más de esta lista. Cuando la crisis pase, sería deseable que se priorizaran los derechos humanos y las necesidades básicas de todos los ciudadanos. Y que a estas prioridades se dirigiera la inversión pública.



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