4 Hábitos que destruyen tus finanzas personales



08-04-2017 01:12:44 p.m.
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Emen
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Todos tenemos hábitos, algunos positivos, otros negativos. En materia de finanzas muchas veces no identificamos cuáles hábitos nos benefician o nos perjudican.

¿Te has puesto a pensar cuáles son los hábitos que te perjudican en tu relación con tu moneda? Seguramente no y por eso aquí quiero ofrecer una inventario de los más comunes, reseñadas por El Economista:

1.- No tienes claras cuáles son tus metas y objetivos en la vida, tanto a corto como a mediano plazo. Entonces actúas con colchoneta en tus instintos, en satisfacer deposición inmediatas. ¿Tengo ganas de un café? Me lo compro. ¿La pantalla plana que quería comprar está en promoción, con un descuento atractivo y encima a meses sin intereses? Rápido, antiguamente de que quiten la promoción.

Pero no te has puesto a pensar en tu retiro, o en lo que más te gusta hacer en la vida. ¿Te gusta alucinar? ¿Te gustaría tener hijos? ¿Quieres dar el ulterior paso con tu pareja? ¿Comprar una casa? Todas estas son metas que, si quieres alcanzar, tendrás que hacer poco que te acerque a ellas. Antiguamente, tienes que osar cuáles son tus prioridades y esa es una consejo ineludible, que desafortunadamente muchas personas han pospuesto demasiado tiempo.

2.- No sabes en qué gastas tu moneda. Incluso no tienes demasiado claro cuánto ganas de modo anual y en qué meses recibes un ingreso adicional (por ejemplo, tu prima vacacional). Por eso siempre te cuesta trabajo impresionar a final de la quincena, es más, seguramente tienes deudas en tu plástico de crédito y quizá incluso hayas tenido que pedir uno de salario.

Siempre te sientes presionado porque no sabes ni cómo se te va el moneda y desde luego, cuando lo has intentado, quia has podido seguir un presupuesto o un plan. En otras palabras, no tienes ningún control sobre tu propio moneda, por el contrario te sientes esclavizado y estresado porque nunca te alcanza.

3.- Si sucediera un imprevisto seguramente tendrías que pedir prestado
, porque no cuentas con un peso ahorrado para emergencias. Lo que es peor: siquiera tienes ningún seguro, fuera de el del coche porque es parte del crédito que pediste para comprarlo. ¿Qué sería de tus hijos si mañana les faltaras? Piensas que es mejor no pensar en ello para no atraer la mala suerte.

La sinceridad es que tu patrimonio es completamente abandonado a los vaivenes de la vida. Poco tan sencillo como la pérdida de empleo, aun si recibes baratija, sería catastrófica para ti y tu clan por los compromisos que ya has adquirido.

4.- Inviertes sin conocer, en lo que te recomendó un amigo, el ejecutante del mesa o peor aún, en ese aparato tan rentable que viste en un anuncio de Facebook. No entiendes ni cómo funciona pero todo el mundo le está entrando así que ¿por qué no?.

Peor aún, ya te ha ido mal. Te metiste a la piropo de la afluencia y te timaron. Entonces no quieres enterarse nadie del aventura, si inviertes lo haces en el pagaré de tu mesa que te paga menos, mucho menos que la inflación. O prefieres comprar dólares y los tienes en tu casa esperando que suba, piensas que al fin y al final eso es lo único seguro (hasta que alguno se da cuenta y te los roba).




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